Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico. Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico.

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ISSN 1669-9041
Es una publicación semestral de la Escuela de Historia para contribuir a la divulgación del conocimiento histórico.

Universidad Nacional de Salta
 


REVISTA 17     ESCUELA DE HISTORIA


Año 2018, Nº 17, Vol. 1

A 100 AÑOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918

(TO 100 YEARS OF THE UNIVERSITY REFORM OF 1918)





La construcción político-ideológica del islam en Nigeria: Boko Haram como caso de estudio

(The political-ideological construction in Nigeria: Boko Haram as a case study)

Nadia Mazur
Universidad de Buenos Aires, nadiamazur93@gmail.com

 

Resumen:  Nigeria se caracteriza por una explotación desigual del territorio a manos de empresas extranjeras confabuladas con un gobierno corrupto. Son determinantes aquí su alta tasa de analfabetismo, su desarrollo económico basado en la explotación petrolífera, su desigual e injusta repartición de ingresos y la represión brutal a cualquier tipo de movimiento social. La instauración de la Sharia en el norte del país ha sido objeto de polémicas acerca de su implementación, ya que está subordinada a una constitución y a un Estado seculares. En este contexto surge entre 2002 y 2009 el movimiento yihadista Boko Haram. Propondremos estudiar la aparición de este grupo pensando en el rol del islam como catalizador de movimientos de insurrección, para lo cual analizaremos discursivamente los comunicados del grupo y pensaremos en la significación de su accionar concreto. Enmarcaremos a Boko Haram dentro de un contexto de resurgimiento de la yihad a nivel mundial y echaremos un vistazo sobre las diferentes narrativas occidentales que se forman alrededor de dicho fenómeno.

Abstract:  Nigeria is characterized as a country with an unequal exploitation of its territory, controlled by foreign companies allied with the corrupt government. The high rates of illiteracy, the economic development based on the oil exploitation, the unequal and unfair distribution of resources and the brutal repression of any type of social movement are determinant in this case. The establishment of the Sharia in the North of the country has been controversial, since its implementation subordinates it to a secular State and Constitution. In this context, Boko Haram, an islamic movement, uprises between 2002 and 2009. We will study the emergence of this group thinking at the same time about the role of Islam as a catalyst for insurrection movements. In order to do this, we will discursively analyze their releases and reflect on the meaning of their behavior. Besides, we intend to enclose Boko Haram in the context of a worldwide rebirth of the Yihad and take a look at the different western narratives that form around this phenomenon.

Palabras clave: Boko Haram; Movimientos islámicos; Nigeria

Keywords: Haram; Islamic movements; Nigeria

    Nigeria aparece como un país en constante crisis. Se caracteriza por una explotación desigual del territorio a manos de empresas extranjeras confabuladas con un gobierno corrupto que no presenta ningún tipo de resquemor al tomar decisiones que atentan directamente contra el bien de la población. No solo se hace referencia a la alta tasa de analfabetismo, sino al desarrollo económico basado casi exclusivamente en la explotación petrolífera, a la desigual e injusta repartición de ingresos y a la represión brutal a cualquier tipo de movimiento social. No es casualidad que los medios extranjeros de comunicación hayan utilizado el apelativo “democrazy” para hablar de un sistema de gobierno en el cual no existe estabilidad política ajena a la violencia, ni regional ni nacionalmente. La construcción identitaria de la población, por su parte, está dividida por una profunda mella entre un sur cristiano con mayor acceso a los recursos y un norte islámico constantemente vapuleado por la desertificación de su territorio y por la insurgencia de movimientos sociales con un alto contenido violento. Si bien estos últimos no son exclusivos del norte, han tomado cada vez más importancia durante los últimos años, especialmente luego de la instauración de la ley coránica -o Sharía- por el Estado. Esta reivindicación histórica, recibida con mucha ilusión por la población, ha sido objeto de polémicas acerca de su implementación, al punto de generar levantamientos que contestan la versión de esta que pretende imponer el Gobierno, subordinada a una constitución y a un Estado que se autodenominan seculares. En este contexto surge Boko Haram, movimiento yihadista cuyo levantamiento en armas se ha datado en el 2009, aunque sus orígenes pueden rastrease hasta 2002 al menos. En este trabajo, propondremos estudiar el surgimiento de este grupo que se considera a sí mismo como parte de Daesh y ocupa actualmente no solo el Norte de Nigeria, sino también el Norte de Camerún, el Sureste de Níger y el Suroeste de Chad, aunque las fronteras del territorio bajo su influencia están en constante movimiento gracias a los avances y retrocesos del ejército nigeriano. Comenzaremos con una breve caracterización del contexto social en el cual surge, adentrándonos no solo en la geopolítica nigeriana, sino también en el rol del islam como catalizador de movimientos de insurrección en excolonias europeas. Una segunda parte de nuestro trabajo prestará especial atención a los antecedentes locales del movimiento y a las diferentes interpretaciones y corrientes dentro de este, estudiadas tanto desde los sermones y mecanismos de difusión de sus dirigentes como desde su accionar concreto. Finalmente concluiremos enmarcando a Boko Haram dentro de un contexto de resurgimiento de la yihad a nivel mundial y echaremos un vistazo sobre las diferentes narrativas occidentales que se forman alrededor de dicho fenómeno.

    Nigeria como democrazy

    Si bien se diferencian tres grandes zonas en las cuales existe un grupo étnico dominante (el Norte Hausa-Fulana, el Oeste Yoruba y el Este Igbo), políticamente podemos hablar de una Nigeria con un territorio federal fragmentado en 36 Estados, a los que se le suma el territorio de la Capital Federal Abuja. Esta fragmentación, vigente desde la reforma de Sani Abacha en 1996, debería representar, en teoría, a las diferentes minorías étnicas presentes en la geografía nigeriana, pero en verdad ha sido un instrumento político de diferentes gobiernos para dar mayor fuerza a una u otra región a partir de lógicas arbitrarias y más relacionadas a favorecer a su base política que a establecer una más justa distribución del ingreso . Durante el período colonial Nigeria se consolidó como economía dependiente a partir del vuelco económico hacia la agricultura en el Norte, donde el Imperio Británico establecía su dominio a partir del Indirect Rule, es decir a partir de pactos de beneficio mutuo con las élites Hausa locales que le garantizaban la gobernabilidad . La meta de este gobierno era la destrucción de una sociedad tradicional y la promoción de un gobierno orientado a la exportación, por lo que la corrupción local será asociada desde temprano a la explotación de recursos a favor de intereses occidentales. A fines de los años 60 y principios de los años 70, un nuevo factor económico, ya existente hace años, tomará preponderancia: el petróleo del delta del Níger. La asignación de las rentas petroleras será centralizada por el gobierno federal y explotada gracias a la presencia de empresas transnacionales como joint ventures. Estos dividendos serán luego distribuidos por el Estado de forma desigual, asignándole un 13% del total a los 36 Estados según su población, y aislando a las comunidades productoras del control de los recursos . Por su lado, la agricultura del Norte sufre un proceso de desertificación cada vez más acentuado, que continúa hasta la actualidad.

    Si bien la economía del Estado Nigeriano está basada en la explotación petrolífera, este producto es inaccesible para la mayor parte de la población: según Oficina Nacional de Estadísticas de Nigeria, el 34,9% de los nigerianos vivía bajo el umbral de la pobreza en 2004 . Esta crisis social se agrava al prestar atención a los números: en el 2008 el 50% de las mujeres y el 28% de los hombres adultos eran considerados analfabetos y el 39% de los niños en edad de escolarización (de 5 a 16 años) no asistía a clases , datos críticos en un país en dónde más de la mitad de la población es menor de 18 años .

    La población, por su parte, está compuesta por más de 250 grupos étnicos, una mayoría musulmana suní concentrada en los Estados del Norte, una importante minoría cristiana mayoritariamente ubicada en el Sur y algunas comunidades animistas . Esto tendrá como consecuencia una separación y antagonismo entre el Norte y el Sur (este último, debido a su mejor condición económica, será visto por el Norte como una amenaza constante por sus vínculos con Occidente ). Se irá polarizando cada vez más la escena social de oposición entre las diferentes etnias, lo que se traducirá en matanzas hacia minorías en las distintas regiones. Así, según José María Ortuño Aix, “el ataque de las etnias mayoritarias contra las minorías que residen en lo que consideran como su territorio viene probablemente a expresar los temores de las primeras a no poder realizar sus fines nacionales (…) la existencia de las minorías es un ‘recordatorio constante del estado de impureza nacional’” . Esto llevará a un estado de inseguridad permanente en el que el Estado carece del monopolio legítimo de la violencia, ya que surgirán grupos armados, tanto musulmanes como cristianos, en los cuales se delegarán los poderes de seguridad y vigilancia. Estos últimos cuentan a su vez con el favor de las policías locales y están fuertemente conectados a las luchas de poder de los grandes partidos políticos, aunque el gobierno procurará prohibirlos . Por lo tanto, nos encontramos con un Estado con una pobre presencia territorial que además verá su estabilidad mermada por los constantes golpes de Estado durante el siglo XX.

    Jesús Núñez Villaverde, por su lado, atribuye este estado de beligerancia constante a la imposición colonial de Londres de formar un solo Estado con etnias muy diferentes entre sí . Según el autor el objetivo de las ex potencias coloniales era obligar a vivir en un mismo estado a comunidades enfrentadas entre sí con el objetivo explícito de debilitar estructuralmente a esos nuevos países para que se conviertan en estados de inestabilidad permanente sometidos en última instancia al dictado de antiguas metrópolis . Más allá de si estamos de acuerdo o no con esta postura, nos interesa particularmente marcar la necesidad de complicidad de los poderes locales en la aplicación de medidas políticas y económicas para fomentar la crisis humanitaria que se vive actualmente en Nigeria. El apelativo “democrazy”, repetido hasta el hartazgo en los medios de comunicación occidentales, simplemente refleja una corrupción estructural de una clase política cuya única respuesta a las constantes insurgencias armadas tanto en el Delta del Níger como en el Norte del país parece ser la represión armada y los negociados con los partidos políticos locales. Estos últimos, a través de sus lazos con las milicias, utilizan a los grupos armados como medio para la obtención de poder, que implica, a partir de la estructura que mencionamos antes, la acumulación de recursos económicos.

    Cosmovisiones islámicas

    Al hacer foco en el Norte de Nigeria se verá como la presencia del islam tiene una fuerte importancia en la construcción identitaria de la región. Para el caso de Boko Haram en particular resulta fundamental entender el rol que juega la religión musulmana en la conformación de la identidad del grupo en tanto movimiento insurgente.

    Para comenzar, el islam tiene una injerencia tanto en el orden espiritual como en el político y en el social. Esto hace imposible reservar a la religión como parte del “ámbito privado” y pone en jaque la idea de una conformación estatal secular. En una primera instancia, forma parte de la construcción identitaria, adscribiendo su ámbito a una Umma, es decir a una comunidad musulmana internacional. Esto choca directamente con la idea de la construcción del nacionalismo, base del Estado para generar consensos y mostrarse a sí mismo como legítimo . Por lo tanto, notamos en estas particularidades una cierta incompatibilidad teórica -que sin embargo ha creado interesantes híbridos en otros lugares- entre el Estado secular occidental de herencia iluminista y el Estado Islámico.

    En la modernidad, el islam ha sufrido varios cambios como fruto de la modernización y de los nuevos vínculos internacionales. La fe tiene que ver cada vez más con una adscripción individual y con una “solidaridad activa entre creyentes” que crean redes de contención a escala planetaria . Esto fomenta la formación de una mística de unidad activa en oposición a Occidente, que, si bien es internacional, se apoya en los contextos territoriales y se resignifica a partir de estos. El islam va ganando así una presencia cada vez mayor en el espacio público como expresión político-religiosa concreta de un sector de la sociedad. Además, durante los últimos años estamos en presencia de una búsqueda de la “purificación” del islam popular de las innovaciones que han sido introducidas a la religión . Esto puede leerse como una forma de contestación contra-hegemónica a un capitalismo mundial cuya penetración cultural es cada vez más agresiva, al estar presente en ámbitos cada vez más diversos y globalizados. Puede verse, por ejemplo, en la construcción de nuevas contra-élites educadas en el extranjero, pero ya no en los centros tradicionales de Europa, sino en los grandes centros de enseñanza islámica como Arabia Saudita, Egipto o Sudán. Estos nuevos sectores en pleno crecimiento se sitúan en contraposición a las élites occidentalizadas, a menudo desacreditadas, y al sistema educativo de origen colonial que tiene poco que ofrecer para el porvenir y la promoción social .

    Christian Coulon hace una lectura particular de las apropiaciones de las características que mencionábamos más arriba en el contexto nigeriano. Para el autor, el rol que juega el islam en la construcción identitaria fuertemente belicista de los diferentes grupos armados nigerianos “se explica en parte por la violencia generalizada que mina la sociedad nigeriana (…) pero también por las dimensiones políticas que subyacen (la dominación del ámbito islámico local como lugar de hegemonía política)” . Por lo tanto, hay una articulación entre las concepciones globales del islam y sus expresiones locales en la insurgencia armada de Nigeria, siguiendo la tesis del autor “en Nigeria (…) el desarrollo de un islam radical que se apoya en redes doctrinales internacionales se inscribe en las luchas religiosas y políticas específicas de ese país” .

    Algunos antecedentes

    Al adentrarse en la presencia islámica en Nigeria, se constata que esta no debe interpretarse como homogénea, sino todo lo contrario. El islam aquí, como en otras partes, es objeto de diversas interpretaciones y apropiaciones que chocan entre sí constantemente. De hecho, es un error pensar que todos los movimientos sociales islámicos son contestatarios al Estado secular y adoptan formas de rebelión violentas para combatirlo. Román Loiemeier y Johannes Harnischfeger , por ejemplo, retoman la importancia del movimiento de Yan Izala (quien discute con Boko Haram y hasta ha llamado al Estado nigeriano explícitamente a perseguirlos y eliminarlos) como movimiento que exige desde fines de los años 80 la implementación de la Sharía y el establecimiento de escuelas islámicas modernas. Si bien utilizan algunos medios violentos, como la ocupación de mezquitas, para lograr sus objetivos, consideran que la violencia no es la mejor de las estrategias. En vez de atacar el aparato del Estado, deben tomarlo y ganarlo para la utilización de sus propios fines. Este movimiento por lo tanto pretenderá “islamizar” el Estado a partir de su inserción en este último presentándose a elecciones y estableciendo reformas que se expandirían gradualmente a los diferentes sectores. Para esto (y esto es directamente lo opuesto a lo que propondrá Boko Haram), los musulmanes deben nutrirse con la educación occidental para ocupar posiciones en la burocracia estatal. Esto paulatinamente le irá quitando credibilidad a un movimiento que se define a sí mismo como movimiento “anti-estatal” y que articula la ira popular contra la clase política, pero cuenta a nivel local con representantes dentro de la maquinaria pública, que muchas veces se van a encontrar favorecidos por esta condición . Y esto es sólo por mencionar a un movimiento que fue contemporáneo al que pretendemos estudiar hoy. Las disputas por la interpretación del islam y la forma en que debe implementarse la Sharía datan de larga data y han sido recopiladas en trabajos muy diversos . Cabe destacar el contenido anticolonial de estas propuestas: su búsqueda surge a partir de diferentes medios que van desde el rechazo a la educación occidental y la democracia como sistema político hasta la utilización de bicicletas y celulares con tecnología extranjera, como una manera de reivindicar una forma política con un contenido islámico resignificado localmente. En palabras de Adesoji Abimbola “The assertion (…) that all ethno-religious crises have behind them a perceived domination by supposedly external or illegitimate groups, it’s quite accurate in this case”

    Surgimiento del yusufismo

    Entre el año 1999 y el 2000 en 12 Estados del Norte de Nigeria se implementó la Sharía (ley islámica) como legislación oficial. Dicho anuncio, hecho por el presidente Obasanjo, fue recibido con mucha ilusión por parte del pueblo musulmán, ya que respondía a reivindicaciones históricas de diferentes grupos islámicos, cuyos antecedentes pueden rastrearse desde el intento de implantación del Califato de Sokoto (reducido por los británicos en 1903) hasta diferentes movimientos en el siglo XX, varios de ellos influenciados por la triunfante revolución iraní de 1979 llevada adelante por el ayatolá Ruhollah Jomeini. Pero no solo los movimientos islámicos depositaban du fé en la implantación de la sharia, sino que esta era vista por diferentes sectores de la población como una garantía de “más justicia y bienestar económico” . Este sentimiento festivo no tardaría en esfumarse a partir de la irregular aplicación de la ley ,. Este acontecimiento iniciaría un proceso de radicalización a partir del cual comenzarían a surgir diversos grupos contestatarios que reprochaban al Estado nigeriano la implementación de una Sharía parcial y ajena a las reivindicaciones históricas de los diferentes movimientos islámicos locales presentes en la esfera pública desde 1960. Su implementación, se pensaba, llevaría a un aumento significativo de la calidad de vida de los habitantes de los estados incluidos. Esto no solo no fue así, sino que se subordinó la aplicación de la Sharía a la Constitución secular del Estado Nigeriano, poniéndose lo político a nivel nacional en un escalón superior y diferenciado de lo religioso. La radicalización de estos grupos, entre los cuales encontraremos a Boko Haram, se debe a su reivindicación de “Sharía completa o nada” .

    En el 2002, comenzó a surgir un movimiento que se autodenominaba como “Yusufista”, a partir del nombre de su líder Mohammed Yusuf. Estos islamistas radicales abogaban por la plena implementación de la Sharía y establecían un total repudio a la clase política, a la cual calificaban como corrupta, ilegítima y fraudulenta. Se caracterizaban por su rechazo a la educación occidental, ya que se oponía a la ley coránica, y argüían que representaba la dominación del Estado y sus aliados tradicionales para oprimir a las masas de jóvenes musulmanes. Esta secta difundía sus ideas a través de sermones públicos y grabaciones en casetes que narraban su visión del mundo, de la Sharía, y sus críticas al Estado. Yusuf, en sus discursos, describía la existencia de una idolatría que le daba un carácter sacro a los diferentes elementos que construían la legitimidad del Estado. Según su concepción de la Sharía, las formas de organización estatal tenían como única fuente la voluntad de Dios y su representación en la tierra. Al ser las instituciones judiciales, legislativas y ejecutivas fundadas en una constitución secular, el reconocimiento de su injerencia y de su poder constituía una idolatría, que le da un carácter sacro a algo ajeno y contrapuesto a la Sharía. El ídolo en este caso es el Estado secular, y los idólatras todos aquellos que “crean” en él . Esta concepción debía expandirse a todos los elementos del gobierno traídos desde occidente: la democracia, los partidos políticos, la idea de participación política como ámbito específico, etc. La dominación estatal es por lo tanto ilegítima y debe ser combatida , ya que la Sharía subordinada a una constitución secular tendría como único resultado la reducción de los musulmanes a ciudadanos de segunda clase .

    Discutían además con otros grupos radicales, como el ya mencionado Al Izala, sobre las formas de intervenir políticamente en la sociedad, ya que interpretaban que la yihad que ellos debían llevar adelante era contra el Estado secular y contra los cristianos, que representaban a la amenaza occidental en el propio territorio, pero no contra otros musulmanes. De esta manera realizaban en simultáneo acciones de diferente tipo. En un primer lugar, como ya mencionamos, realizaban sermones públicos y difundían sus grabaciones para obtener nuevos seguidores. En segundo lugar, realizaban tareas de asistencialismo en su afán de implementar la Sharía, tales como asistencia a huérfanos, a viudas y a los sectores más relegados de la sociedad. Presentaban un modelo que pretendía ser una alternativa a la corrupción política de la cual se consideraban víctimas. Además, también se les han atribuido métodos violentos desde un primer momento, como los asaltos a comisarías y a bancos en búsqueda de fondos para sustentar a un movimiento en constante crecimiento.

    En relación a esta primera fase de expansión, ellos mismos la caracterizaron como la da‘a, es decir, del apostolado, con el objetivo de atraer seguidores, especialmente en Borno, de donde son originarios. A partir del 2005, con la vuelta de Yusuf de un breve exilio en Arabia Saudita, comenzarán a llamarse “Jamaátu ahlus sunnah lid da’awati wal jihad”, es decir “Asociación de gentes comprometida con la propagación de la enseñanza del profeta y de la yihad”, aunque luego serán rebautizados por los medios como “Boko Haram” (cuya traducción va de “libro prohibido” o “pecaminoso” hasta “la educación occidental es un pecado”) . Su ideología se caracteriza como salafista wahabí, es decir que son suníes fundamentalistas, con un ideal de “vuelta a la pureza” que se acerca bastante a la idea de radicalismo islámico que definimos anteriormente en este trabajo.

    Su rasgo más característico será el rechazo a la educación occidental. Varios medios internacionales de hecho al hablar del movimiento hacen constante referencia de su rechazo a la teoría de la evolución de Darwin o a la formación de la lluvia a través de la condensación de la humedad. Al respecto, Muhammed Yusuf expresó en un debate en 2006: “Western education is the body of knowledge that came to us through European colonialists, and includes medicine, technology, geography, physics and so on. And of course, the English language (…). We are ready to debate any one on this creed. Western education is destructive. We didn’t say knowledge is bad but that the unbelief inside it is more than its usefulness. I have English books in my possession which I read regularly. I didn’t say English amounts to unbelief, but the unbelief contained therein and the polytheism inside. In the process of becoming educated, you become a mushrik [idolater].”

    Este movimiento fue consolidándose con una base social firme y diversa. Apeló a sectores sociales muy diversos, como los desclasados (recordemos los datos estudiados al principio de este trabajo relacionados al contexto social nigeriano en el cual esto va a desarrollarse), estudiantes universitarios y jóvenes de clase media que no encuentran otras perspectivas sociales al finalizar sus estudios y son, por lo tanto, invadidos por sentimientos de frustración y de rechazo a una vida sin posibilidades de ascenso social, actores políticos y económicos relevantes que verán en el movimiento una forma de ganar poder, inmigrantes de otros países africanos que no logran insertarse socialmente y niños de la calle. Los diferentes autores que trabajan esta problemática hacen énfasis en los distintos grupos que componen este heterogéneo movimiento con el afán de definir el carácter de clase del grupo. Adesoji Abimbola, por ejemplo, hace especial énfasis en la participación de drogadictos, vagabundos y de “gente sin ley” en general, explicando que entre menos instruida estén las personas, más susceptibles son de conformar estos grupos y haciendo énfasis en las calidades discursivas de Yusuf como orador (característica reconocida por prácticamente todos los autores): “these problems swelled the army of vulnerable people whose desillusionment and impoverishment made them easy prey in the hands of a demagogue like Yusuf” . Además, el mismo trabajo hace mención al rol que juegan los diferentes actores políticos a partir del patronazgo religioso para la manipulación de estas masas y se pregunta sobre qué hubiese pasado si se hubiesen canalizado estas voluntades en pos de la conformación de un gobierno constituido legalmente. Este autor falla en comprender el verdadero origen de la insurrección de Boko Haram: es imposible canalizar estas frustraciones en un movimiento constituido a partir de las propias normas estatales porque su fuerte es justamente la crítica al Estado moderno secular y capitalista como institución. Esa es justamente la razón por la cuál Yan Izala fue perdiendo peso y legitimidad con los años.

    Por otro lado, Marc-Antoine Pérousse de Montclos afirma que la secta es extremadamente marginal y que no tiene el soporte de las masas que tienen otros movimientos. Cabe preguntarse cómo puede ser posible que una “secta” con ya casi 15 años de vida, y con las características antes mencionadas siga expandiéndose a pesar de la brutal represión que sufre por parte del Estado Nigeriano y ocupe ya parte de cuatro Estados Africanos, a pesar de haber sido caracterizada como organización terrorista extranjera por, entre otros, el Departamento de Estado de los Estados Unidos en 2013.

    Con esto último no se quiere decir que el movimiento insurgente Boko Haram no cuente con el apoyo de algunos poderes locales y sea objeto de especulaciones políticas y económicas: como afirma Jesús Núñez Villaverde , que hay una pluralidad de intereses detrás de la construcción de este movimiento armado y que su base social incluye a la población musulmana discriminada por el gobierno central, a los intelectuales críticos del modelo extractivo regional, a los jóvenes sin perspectivas de futuro, a quienes se rebelan contra la brutal e indiscriminada violencia estatal llevada adelante por las distintas fuerzas represivas nigerianas, y a otros sectores diversos. El movimiento construido por Mohammed Yusuf acierta al presentar una alternativa concreta y material (la implementación absoluta de la Sharía y la lucha armada como forma de conseguirlo) nucleando a grupos con intereses diversos y en muchos casos contrapuestos.

    La radicalización

    Un punto clave en la historia de Boko Haram será su levantamiento en armas, en 2009. Si bien se ha mencionado la existencia de un accionar violento previo, hay un claro punto de quiebre en la insurrección del 2009. La causa de esta es discutida por los diferentes textos académicos y periodísticos y podemos afirmar que no hay acuerdo al situar el momento decisivo del levantamiento . Según los diferentes análisis, pareciera ser que el quiebre tiene su origen en una balacera llevada a cabo por la policía local dicho año. Las víctimas fueron 19 jóvenes que se encontraban viajando en moto al funeral de uno de sus compañeros, cuando recibieron la represión policial por negarse a usar casco, ya que sus turbantes no se lo permitían. Si murieron o no es discutido por varios de los autores , pero hay acuerdo en que esta escena fue clave para el levantamiento que generó alrededor de mil muertes e implicó una violencia brutal de parte de las fuerzas represivas del Estado. Resulta interesante el estudio de este momento peculiar que realiza Kyari Mohammed en relación a los acontecimientos: en su relato explica que la diferencia entre el accionar de Boko Haram y la de las fuerzas represivas del Estado fue fundamental para consolidar el apoyo social a este movimiento, ya que los primeros se comprometieron a no lastimar a aquellos que no antagonizaran con ellos y a alertar a las personas en cuyas zonas se iban a producir los levantamientos, mientras que las agencias de seguridad se destacaron por su brutalidad hacia la población, ya que eran incapaces de distinguir a esta de sus oponentes. Esto generó su alienación del resto de la comunidad. De hecho, el autor hace énfasis en que los activistas de Boko Haram los provocaban para que tomaran represalias para con el resto de la comunidad, probando así su punto de que el Estado secular es el enemigo. Esta táctica pareció haber dado frutos, ya que las comunidades comenzaron a afirmar que Boko Haram era mejor que los militares.

    Como consecuencia de este enfrentamiento se radicalizó el movimiento. Yusuf fue asesinado, luego de ser tomado como rehén y torturado públicamente. El mando del movimiento fue tomado por Abubakar Shekau, quién remodeló el movimiento y cambió el modus operandi del grupo. Se mantuvieron las anteriores formas de lucha (asesinato de líderes locales y políticos prominentes, entre otros) pero a esto se le agregó la lucha abierta. Los nuevos objetivos fueron los medios de comunicación y periodistas, escuelas occidentales (aunque en un principio se afirmaba que se las atacaba e incendiaba de noche para no generar bajas en la población) y bases de telecomunicación. Además, empezaron a asaltar cárceles para liberar a presos (muchos de los cuales luego se sumaban al movimiento), realizar atentados suicidas y atentados a partir de la utilización de coches bomba, etc. Comenzaron también a ocupar territorios bajo los cuales se propusieron imponer su propia versión de la Sharía, aunque los límites de estos fueran constantemente maleables gracias a los diferentes avances y retrocesos en su lucha contra el ejército nigeriano. La ley coránica actúa aquí como articulador entre las diferentes críticas sociales que fomentan la participación del grupo y el contenido religioso que utilizan ellos para fundamentar su lucha: la Sharía debe aquí actuar como regulador de las clases más poderosas. La ley de Dios es inmutable, ergo es la misma para todos, y representa a la “vara” con la cual los diferentes sectores de la sociedad deben ser medidos para alcanzar la justicia. Existe por lo tanto una fuerte búsqueda de equidad que es canalizada a través de un ideal religioso e instrumentado a través de la violencia insurgente. Ante la falta de otras alternativas y horizontes comunes, la lucha por la implementación de la Sharía (una Sharía que toma la forma que el propio grupo le da) funciona como aglutinador de los diferentes sectores sociales integrados en los de un cambio social.

    Debe quedar claro que la instrumentación a partir de la violencia no es una condición sine qua non para perseguir estos ideales. De hecho, es importante mencionar aquí la existencia del grupo Ansaru, que es una ramificación de Boko Haram producida en 2012 y que se separa a partir de las críticas a cierto tipo de accionar violento de la organización. Es al mismo tiempo una reacción ante la pérdida de vidas musulmanas y un deseo de modificar las tácticas de la insurgencia . Este grupo, además, se define a sí mismo como defensor de los intereses musulmanes en toda África Occidental, tomando una perspectiva más macro que la de Boko Haram, tan arraigada en su realidad concreta y local.

    Como explica Oliver Roy, los orígenes de los movimientos islámicos deben buscarse no en el Corán, sino en las diferentes apropiaciones que hacen los primeros del contenido religioso de este último . La mayoría de los autores hacen énfasis en el contexto social en el que surge Boko Haram para explicar sus motivaciones y remarcan especialmente la inefectividad del Estado nigeriano para combatir el fenómeno. Según su concepción la represión armada es la única estrategia que pretende utilizar este último, dejando de lado soluciones para una realidad socioeconómica crítica. A nuestro entender, el sometimiento de la población a una crisis humanitaria estructural a través de la represión armada es una condición sine qua non del propio modelo de explotación del Estado nigeriano, llevado adelante no solo por las elites políticas locales sino también por las potencias extranjeras.

    ¿Amenaza global?

    En última instancia procederemos a estudiar la inserción de Boko Haram dentro de los otros movimientos yihadistas a escala global. Hay dos que claramente sobresalen y de los cuales forma parte Boko Haram: Al Qaeda (al cual pertenece desde el 2006) y el Daesh (o ISIS, como se lo conoce mediáticamente, al cual pertenece desde el 2015) . Aquí hay varios factores que deben ser analizados.

    El primero es el financiamiento. Boko Haram se sustenta a partir de varios frentes, dentro de los cuales contamos el aporte de quienes participan en el movimiento, los aportes de los actores económicos que comparten sus postulados (empresarios y políticos locales), secuestros de extranjeros y robos de bancos. Al considerarse parte de estas organizaciones terroristas islámicas internacionales, se le habilita una nueva fuente de crédito: las donaciones de las organizaciones yihadistas internacionales.

    De todas formas, ese no parecería ser el principal objetivo de Boko Haram al anunciar que forma parte de un pulpo tan multifacético como ISIS, sino que es más bien la búsqueda por la difusión de su accionar. No es novedad el sesgo mediático que tiende a invisibilizar las masacres que cuentan miles de víctimas en territorios considerados periféricos como Asia y África, pero replican hasta el cansancio aquellas que cuentan decenas en centros como Londres o París. La utilización de los medios audiovisuales, así como las redes sociales es clave en la conectividad mundial. Por este motivo es que formar parte de la “marca ISIS” vende, y vende más que formar parte de Al Qaeda. Dentro de la misma lógica debemos encuadrar a una de las últimas “grandes hazañas” del grupo, que repercutió muy fuertemente a nivel global. Nos referimos al secuestro de las 276 niñas en Chibok en abril del 2014. Este ha desencadenado una respuesta mundial que se expresó a través del hashtag global #BringBackOurGirls y del cual participaron muchos de los grandes mandatarios de Estados Unidos y Europa. Esto deja en evidencia el “carácter selectivo en las respuestas de la comunidad internacional a las amenazas” . El objetivo del ataque fue elegido de manera cuidadosa: son chicas menores de edad que, según se declaró a los medios, serían utilizadas para la explotación sexual. Esto es fácilmente relacionable con la concepción opresiva (aunque no por ello incorrecta) que tiene Occidente acerca del islam, que lo asocia casi automáticamente con la represión al género femenino y la poca libertad sexual. Además, eran jóvenes cristianas educadas en un instituto occidental, que es exactamente lo que Boko Haram señala como principal amenaza a las comunidades musulmanas en Nigeria. Debemos interpretar este hecho entonces como un acto simbólico que se enmarca dentro de la misma estrategia mediática que pretende visibilizar el conflicto a partir de estrategias de marketing moderno.

    Como conclusión, y a partir de todo lo desarrollado, debemos concluir que Boko Haram es un movimiento islámico que resignifica la yihad en un contexto de explotación voraz y de crisis humanitaria. Este nuevo tipo de movimientos presenta una diferencia marcada respecto a sus antecesores del siglo XX no solo por su metodología sino por las nuevas herramientas mediáticas que utiliza para visibilizar su lucha. Si bien no lo hemos mencionado a lo largo del trabajo, hemos encontrado varias críticas a la utilización de elementos tecnológicos, como tanques o armas, a lo largo de la bibliografía. Se plantea esto como un tipo de “contradicción” del accionar concreto con los enunciados teóricos de la organización (como, por ejemplo, el rechazo a la ciencia occidental) . La búsqueda de la concreción de lo expresado en términos ideales siempre estará sujeto a las posibilidades de realización de esto en la materialidad. La propia práctica insurgente determina las construcciones ideológicas que se van formando a partir de esta y no al revés. Sino más vale mirar a las narrativas occidentales, que sermonea en nombre de los derechos humanos y la democracia, pero sostiene regímenes represores, siempre y cuando estos respondan a sus intereses geo-políticos. Boko Haram no es más que una expresión de su época.



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  1 -  Alain Vicky, “Violencia y Frustración en Nigeria” Le Monde Diplomatique Argentina, Edición N154, Abril 2012. http://www.eldiplo.org/notas-web/violencia-y-frustracion-en-nigeria

  2 -  Aloia Álvarez Feáns: "Imaginando Nigeria: la construcción de un petroestado" en Nigeria. Las brechas de un petroestado (Madrid. Los libros de la catarata, 2010)

  3 -  Aloia Álvarez Feáns: "Imaginando Nigeria: la construcción de un petroestado".

  4 -  Álvarez Féans, “Imaginando la construcción de un petroestado”.

  5 -  Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (2006): Niger Delta Human Development Report, Abuja, Nigeria, UNDP, p.35

  6 -  National Population Commission (Nigeria) and RTI International, 2011. Nigeria Demographic and Health Survey (DHS) EdData Profile 1990, 2003, and 2008: Education Data for Decision-Making. 2011. Washington, DC, USA: National Population Commission and RTI International.

  7 -  Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (2006): Niger Delta Human Development Report, Abuja, Nigeria, UNDP, p.48

  8 -  Núñez Villaverde, Boko Haram: el delirio del califato en África Occidental

  9 -  José María Ortuño Aix “Acciones y dividendos en una sociedad fragmentada: nacionalismo, etnicidad y secesionismo en la Nigeria postcolonial” en Jordi Tomas (de) Secesionismo en África, Barcelona, Bellaterra, 2010

  10 -  Ortuño Aix, “Acciones y dividendos en una sociedad fragmentada: nacionalismo, etnicidad y secesionismo en la Nigeria postcolonial”,182.

  11 -  Ortuño Aix, “Acciones y dividendos en una sociedad fragmentada: nacionalismo, etnicidad y secesionismo en la Nigeria postcolonial”

  12 -  Para ver otros trabajos en este sentido, ver Griffiths, Ieuan “Fronteras permeables en Africa” en Nugent, Paul y A.I.Asiwaju (ed) Fronteras africanas. Barreras, canales y oportunidades Barcelona, Bellaterra, 1998

  13 -  Núñez Villaverde, Boko Haram: el delirio del califato en África Occidental, 22

  14 -  Lamin Sanneh “Religión y política en Africa: una crítica religiosa comparativa” en La corona y el turbante. El Islam en las sociedades del Africa occidental Barcelona, Bellaterra, 2001

  15 -  Christian Coulon “La dinámica del islam en el Africa negra en el mundo del siglo XXI: entre lo local y global, el islam como `derivación`” en Iniesta, Ferrán (ed) El Islam del Africa negra Barcelona, Bellaterra, 2009

  16 -  Coulon, “La dinámica del islam en el Africa negra en el mundo del siglo XXI: entre lo local y global, el islam como `derivación”

  17 -  Coulon, “La dinámica del islam en el Africa negra en el mundo del siglo XXI: entre lo local y global, el islam como `derivación”

  18 -  Coulon, “La dinámica del islam en el Africa negra en el mundo del siglo XXI: entre lo local y global, el islam como `derivación”, 68

  19 -  Coulon, “La dinámica del islam en el Africa negra en el mundo del siglo XXI: entre lo local y global, el islam como `derivación”, 69

  20 -  Roman Loimier, “Boko Haram: The development of a Militant Religious Movement in Nigeria”, Afric Spectrum, 2012.

  21 -  Johannes Harnischfeger, “Boko Haram and iit’s Muslim critics: Observations from Yobe State” in Boko Haram: Islamism, politics, security and the state in Nigeria, by Marc-Antoine Pérouse de Montclos, African Studies Centre, 2014.

  22 -  Harnischfeger, “Boko Haram and iit’s Muslim critics: Observations from Yobe State”.

  23 -  Cabe mencionar los trabajos de Jesús A. Núñez Villaverde, Adesoji Abimbola, Roman Loimier, Johannes Harnischfeger, Kyari Mohammed, Marc-Antoine Pérouse de Montclos, entre otros.

  24 -  Adesoji Abimbola “The Boko Haram Uprising and Islamic Revivalism in Nigeria”, Africa Spectrum, 2010, p 97 (en relación al movimiento Maymatsine).

  25 -  Jean Christophe Servant, “Ley islámica y política en Nigeria, Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur n°48, (junio 2003): 29.

  26 -  “Pensaba que la sharia se aplicaría estrictamente siguiendo las líneas del Corán y que todo el mundo, tanto los musulmanes como los cristianos de Kano, se beneficiarían finalmente de una justicia equitativa. Apenas el 5% de los ricos de Kano contribuyen al zakat (limosna). ¡Y el pueblo está más pobre que nunca! En realidad, el único dinero que se distribuye aquí es el que sirve para comprar votos”, testimonio de Sheikh Jaffar Usman, extraído de “Ley Islámica y política en Nigeria” de Jean Christophe Servant, publicado en la Edición Cono Sur de Le Monde Diplomatique, edición número 48, junio 2003 (traducción de Teresa Garuffi).

  27 -  Kyari Mohammed, “The Message and methods of Boko Haram” en Boko Haram: Islamism, politics, security and the state in Nigeria, by Marc-Antoine Pérouse de Montclos, African Studies Centre, 2014.

  28 -  Mohammed, “The Message and methods of Boko Haram”

  29 -  “Those who follow the legislative [sic] system and agree to take their cases to these courts are in agreement with taghut and are idolaters.
Parliamentarians and members of assemblies have combined between [sic] them making themselves gods and ascribing partners to Allah. This is because their mace is their object of worship in various ways such as bowing to it, subjecting themselves to it, loving it and using it as a symbol of shirk (apostasy), as they do not pass any bill or make decisions without it. [Without the mace] such decisions are unacceptable and has [sic] no legal backing.” (discurso de Yusuf, 2009)

  30 -  Abimbola “The Boko Haram Uprising and Islamic Revivalism in Nigeria”.

  31 -  Villaverde, Boko Haram: el delirio del califato en África Occidental.

  32 -  Citado y traducido en Mohammed, “The Message and methods of Boko Haram”.

  33 -  Abimbola “The Boko Haram Uprising and Islamic Revivalism in Nigeria”.

  34 -  Abimbola “The Boko Haram Uprising and Islamic Revivalism in Nigeria”.

  35 -  Marc-Antoine Pérouse de Montclos, “Boko Haram and politics: from insurgency to terrorism” en Boko Haram: Islamism, politics, security and the state in Nigeria, ed. Marc-Antoine Pérouse de Montclos, African Studies Centre, 2014.

  36 -  Villaverde, Boko Haram: el delirio del califato en África Occidental.

  37 -  Portia Roelofs, “Framing and Blaming: Discourse analysis of the Boko Haram uprising, July 2009”en Boko Haram: Islamism, politics, security and the state in Nigeria, by Marc-Antoine Pérouse de Montclos, African Studies Centre, 2014. Esto no solo aparece en este texto, sino que lo hemos podido comprobar nosotros mismos a través de la lectura de toda la bibliografía utilizada para realizar este trabajo, y de artículos que no hemos llegado a incluir.

  38 -  Por ejemplo, Villaverde explica que murieron, mientras que para Kyari Mohammed estos muertos corresponden a un allanamiento en el funeral.

  39 -  Mohammed, “The Message and methods of Boko Haram”.

  40 -  Harnischfeger, “Boko Haram and it’s Muslim critics: Observations from Yobe State”.

  41 -  Mohammed, “The Message and methods of Boko Haram”.

  42 -  Oliver Roy, “What is radical islamism?”, en International Terrorism: How can prevention and repression keep pace? BKA Autumn Conference, 18 - 19 November 2015

  43 -  Entre estos contamos a Núñez Villaverde, Harnischfeger, Mohammed, Loiemer y otros.

  44 -  Jacob Zenn, “Boko Haram's Conquest for the Caliphate: How Al-Qaeda Helped Islamic State Acquire Territory, Studies in Conflict & Terrorism” en Studies in Conflict & Terrorism, Marzo 2018.

  45 -  Villaverde, Boko Haram: el delirio del califato en África Occidental.

  46 -  Lucía Gradel, “La marca ISIS: las claves dell éxito del Estado Islámico”,Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur nro 203, Mayo 2016, https://www.eldiplo.org/notas-web/la-marca-isis/.

  47 -  Villaverde, Boko Haram: el delirio del califato en África Occidental.

  48 -  Ver, Adesoji Aimbola, “The Boko Haram Uprising and Islamic Revivalism in Nigeria”, Africa Spectrum, 2010 y Marc-Antoine Pérouse de Montclos, “Boko Haram and politics: from insurgency to terrorism” en Boko Haram: Islamism, politics, security and the state in Nigeria, by Marc-Antoine Pérouse de Montclos, African Studies Centre, 2014.



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