Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico. Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico.

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ISSN 1669-9041
Es una publicación semestral de la Escuela de Historia para contribuir a la divulgación del conocimiento histórico.

Universidad Nacional de Salta
 


REVISTA 17     ESCUELA DE HISTORIA


Año 2018, Nº 17, Vol. 1

A 100 AÑOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918

(TO 100 YEARS OF THE UNIVERSITY REFORM OF 1918)





La identidad nacional en el discurso político de Albert J. Luthuli, jefe zulú y presidente del Congreso Nacional Africano (1952-1967)

(National identity in the political discourse of Albert J. Luthuli, Zulu chief and ANC President, 1952-1967)

Natalia R. L. Bassi
Sección de Estudios Interdisciplinarios de Asia y África, Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad de Buenos Aires, Moreno 350, C.A.B.A, Email: natalia.r.bassi@gmail.com

 

Resumen:  Más de medio siglo después de la muerte de Albert J. Luthuli, jefe zulú y presidente del Congreso Nacional Africano (ANC) entre 1952 y 1967, su pensamiento político continúa siendo objeto de debate dentro y fuera de la academia en Sudáfrica. Por un lado, Luthuli fue sin duda una figura clave en las campañas de desobediencia civil contra el apartheid durante los años ‘50, actuación que le valió un importante reconocimiento internacional (Premio Nobel de la Paz de 1960). Sin embargo, luego de su fallecimiento, la memoria de Albert Luthuli se convirtió en objeto de disputa entre el proscripto ANC y M. G. Buthelezi, jefe zulú y Primer Ministro del bantustán de KwaZulu (1972-1994). Con el fin del apartheid y la transformación del ANC en el partido gobernante, Luthuli pasó a ser una pieza clave del relato histórico oficial, el cual refrendaba el compromiso político del ANC con la democracia no racial y la reconciliación. Sin embargo, dicho relato ha sido cuestionado recientemente y han surgido nuevas lecturas del discurso político de Luthuli. Este artículo explora un aspecto poco estudiado de su pensamiento: la cuestión de la identidad nacional. El artículo analiza el modo en que Luthuli buscó construir una identidad nacional desprovista de contenido étnico y racial durante su presidencia del ANC (1952-1967).

Abstract:  It has been more than fifty years since the late Zulu Chief and President of ANC, Albert J. Luthuli, died, but his political thought is still a matter of debate in South Africa, within and outside academia. On the one hand, Luthuli was certainly a key figure in the desobedience campaigns against apartheid during the 1950's, and for this he received international praise (the 1960 Nobel Peace Prize). However, after his death, Albert Luthuli's memory became a matter of dispute between the banned ANC and the Zulu chief M.G. Buthelezi, also Chief Minister of the KwaZulu bantustan (1972-1994). With the end of apartheid and the ANC's coming to power in South Africa, Luthuli became a key figure in the official historical narrative, which supported the ANC's longstanding commitment to a non racial democracy and reconciliation. Nevertheless, this narrative has been recently contested and new interpretations of Luthuli's political discourse have emerged. This article explores an aspect of his thought that has not been sufficiently studied: the issue of national identity. The article analyses the way in which Luthuli attempted to create a non ethnic and non racial national identity during his ANC presidency (1952-1967).

Palabras clave: Luthuli; apartheid; Sudáfrica

Keywords: Luthuli; apartheid; South Africa

    Introducción

    Más de medio siglo después de la muerte de Albert J. Luthuli, jefe zulú y presidente del Congreso Nacional Africano (ANC) entre 1952 y 1967, su pensamiento político continúa siendo objeto de debate dentro y fuera de la academia en Sudáfrica. Por un lado, Luthuli fue sin duda una figura clave en las campañas de desobediencia civil durante los años ‘50, y su liderazgo recibió un importante reconocimiento internacional (Premio Nobel de la Paz de 1960). Sin embargo, luego de su fallecimiento, la memoria de Albert Luthuli se convirtió en objeto de disputa entre el proscripto ANC y otros políticos negros, en particular el jefe zulú Mangosuthu Gatsha Buthelezi, Primer Ministro del bantustán de KwaZulu (1972-1994) y fundador del Inkatha (1975). De hecho, durante la década de 1980 Buthelezi solía presentar a Luthuli como su mentor: él había insistido para que Gatsha asumiera la jefatura de su clan. Más aún, señalaba que el Premio Nobel de la Paz habría aborrecido la estrategia de lucha armada que llevaba adelante el proscripto ANC y, por el contrario, habría respaldado la estrategia de negociación que Buthelezi llevaba adelante como líder de KwaZulu. Con el fin del apartheid y la transformación del ANC en el partido gobernante, Luthuli pasó a ser una pieza clave del relato histórico oficial, el cual enaltecía el rol del ANC en la lucha contra el apartheid durante los años de la proscripción. De esta forma, si bien Luthuli era presentado como un precursor de la democracia no racial y la reconciliación, también se llegó a decir que secretamente había apoyado la lucha armada. Sin embargo, recientemente han surgido nuevas lecturas del pensamiento político de Luthuli.

    En este contexto, el presente trabajo pretende aportar nueva luz sobre la idea de nación en el discurso del ex presidente del ANC. En otras palabras, nos proponemos explorar a qué identidades apeló Luthuli durante los años en que presidió el ANC, si postuló la existencia de una o muchas naciones en Sudáfrica, y cuál creía que podría ser la base de la unidad en un estado sudafricano post-apartheid. En este sentido, seguimos las reflexiones de Stuart Hall, quien señala que “las identidades se construyen dentro del discurso y no fuera de él, debemos considerarlas producidas en ámbitos históricos e institucionales específicos en el interior de formaciones y prácticas discursivas específicas, mediante estrategias enunciativas específicas.”

    La llegada de Luthuli a la presidencia del ANC

    Cuando Albert John Luthuli, jefe zulú de la Reserva de la Misión de Umvoti, asumió como presidente del ANC a fines de 1952, el partido ya había lanzado una campaña de desobediencia civil (Defiance Campaign) a lo largo de todo el territorio de la Unión Sudafricana. Esta campaña, motorizada por la Liga Juvenil del ANC y coordinada con el Congreso Indio Sudafricano (SAIC), era una respuesta a las políticas segregacionistas que el Partido Nacional (NP) venía implementado desde su llegada al poder en 1948. El régimen que el NP, partido nacionalista afrikaner , había comenzado a establecer era el apartheid. El objetivo de este partido de supremacía blanca era establecer "una estricta segregación entre las razas... instaurar un Estado intervencionista que protegiera a la vez los intereses culturales y económicos de los afrikaners." Si bien, desde la conformación de la Unión Sudafricana en 1910, los sucesivos gobiernos blancos habían impuesto muchas leyes segregacionistas, el apartheid significó un paso más allá.

    En primer lugar, el apartheid significó una división más estricta de la población según criterios raciales. En 1949 se prohibieron los matrimonios entre personas consideradas de diferente “raza” y en 1950 se sancionó la Ley de Registro de la Población, la cual clasificó a la población sudafricana en 4 grupos raciales: blancos, asiáticos (o indios), coloured (mestizos) y “nativos” (luego “bantúes” o africanos). Además, la Ley de Áreas de Grupo (1950) sistematizó la segregación habitacional: cada grupo racial tenía áreas de residencia separadas. De esta forma, aquellos no blancos que habitaban en las ciudades, ahora consideradas áreas blancas, debieron trasladarse a townships (barrios segregados), según su pertenencia racial. Asimismo, se prohibieron las relaciones sexuales entre blancos y personas pertenecientes a cualquiera de los otros grupos raciales.

    En segundo lugar, todos los africanos se convirtieron en residentes temporarios en las zonas urbanas. A partir de 1952 la obligación de portar pases se extendió a toda la población africana (incluso las mujeres, que habían estado exentas hasta entonces). En estos pases constaba “la firma del empleador, renovada mensualmente, la autorización para permanecer en un área en particular y los certificados de impuestos” . Por supuesto, sólo una persona blanca podía figurar como “empleadora”. A partir de 1955, los únicos africanos que podían residir en una zona urbana eran aquellos que habían nacido o habían trabajado allí por más de quince años, o por diez años con un mismo empleador. Durante la década de 1960, se iba a restringir aún más la circulación de la población africana.

    En tercer lugar, las reservas se convirtieron en el único lugar donde los africanos, divididos en nueve grupos étnicos (xhosa, zulu, ndebele, venda, pedi, sotho, tswana, tsonga, swazi), tenían derecho a residir permanentemente. Un paso decisivo en esta dirección fue la sanción de la Ley de Autoridades Bantúes (1951), que disolvió el Consejo Representativo de Nativos (organismo consultivo) y reforzó el poder de los jefes tribales en las reservas. Esta transformación de las reservas, que en conjunto representaban el 13% de todo el territorio sudafricano , en bantu homelands o "bantustanes" se llevó a cabo en 1959 con la Ley de Auto-gobierno Bantu (Bantu Self-Government Act).

    En cuarto lugar, el apartheid impuso un sistema de educación diferenciado según los grupos. Con la Ley de Educación Bantu (1953), el Departamento de Asuntos Nativos se hizo cargo de la educación de los africanos. Hasta entonces, la gran mayoría de las escuelas para africanos eran misionales (5000 escuelas de un total de 7000): aunque estaban subsidiadas por el estado, estas instituciones religiosas tenían poder de decisión sobre sus planes de estudio. A partir de 1953, el gobierno estaba habilitado para clausurar cualquier escuela que no estuviera de acuerdo con sus objetivos. De este modo, para 1959 sólo subsistían 700 escuelas misionales, todas católicas. Como consecuencia, se “impuso un curriculum uniforme que acentuaba una ‘cultura bantu’ separada y que preparaba deliberadamente a los estudiantes para poco más que trabajo manual” . Asimismo, la Ley de Extensión de la Educación Universitaria (1959) prohibió la inscripción de africanos en universidades que hasta entonces habían sido interraciales: a partir de entonces sólo se les permitiría inscribirse en las recién creadas universidades étnicas.

    Como se puede apreciar, el aparato legislativo del apartheid recién comenzaba a implementarse cuando Luthuli se convirtió en Presidente del ANC de Natal en 1951. Entonces ya era un hombre de 53 años y desde hacía 16 años se desempeñaba como jefe de la Reserva de la Misión de Umvoti (comunidad zulú mayormente cristiana establecida donde el Rev. Grout había fundado su misión a mediados del sXIX, de allí que se la llamara también Groutville). Según señala en su autobiografía, Let my People Go (1962), Luthuli no había planeado convertirse en jefe de Groutville y sólo accedió a presentar su candidatura después de dos años de insistencia de parte de algunos ancianos de la comunidad. Lo cierto es que Luthuli tenía un puesto fijo como docente en el Profesorado del Adams College desde 1921, institución de educación superior fundada por la American Board Mission. Durante casi 15 años se abocó a su actividad docente en Adams College, donde se especializó en la enseñanza de zulú y de música (se convirtió en el director del coro). En 1928 sumó el cargo de secretario de la Asociación de Docentes Africanos (African Teachers' Association), desde donde promovió la fundación de la Sociedad de Lengua y Cultura Zulú. En estos años, Luthuli trabó amistad con el entonces director del Adams College, el prominente académico negro Z.K Matthews, quien más tarde se convertiría en presidente del ANC de El Cabo. Sin embargo, en 1935 Luthuli dejó todas estas actividades para convertirse en jefe de su comunidad (aunque había nacido en una misión adventista en Rhodesia, el padre de Luthuli era originario de Groutville y el mismo Albert pasó parte de su infancia en esta comunidad). Pese a que varios miembros de su familia habían ejercido la jefatura de Groutville, el cargo no era hereditario en esa comunidad kholwa (cristiana, en zulú): el jefe era elegido jefe por votación. Así, pues, Luthuli se convirtió en jefe de la Reserva Umvoti por voto mayoritario. De acuerdo con su autobiografía, la llegada a la jefatura hizo que viera la aguda miseria en la que vivía su gente “casi como si fuera la primera vez". Entonces, se abocó a mejorar las condiciones de la agricultura campesina en Groutville, que estaba basada en la producción de caña de azúcar. Para ello, revivió "la moribunda Asociación de Plantadores de Caña de Groutville" y más tarde fundó la Asociación de Plantadores Bantúes de Caña de Zululand y Natal. Paralelamente a sus actividades como jefe, Luthuli se involucró en la Conferencia Misional de Natal, afiliada al Consejo Cristiano de Sudáfrica. Gracias a su pertenencia a esta organización cristiana interracial, Luthuli entabló relaciones con conspicuos miembros de las diversas iglesias cristianas en Sudáfrica y, más aún, consiguió hacer dos viajes al exterior: en 1938 fue como delegado a la International Missionary Conference en Madrás, y en 1948 fue invitado a los EEUU por la American Board Mission y la North American Missionary Conference para realizar una gira de conferencias sobre las misiones cristianas.

    En sus primeros diez años de jefatura, Luthuli no sostuvo una posición de confrontación con el gobierno sudafricano. Por ejemplo, en 1936 asistió a una conferencia de jefes y líderes africanos convocada por el Departamento de Asuntos Nativos para discutir las Leyes Hertzog y, pese a elaborar inicialmente un informe muy crítico de la nueva legislación segregacionista (se quitaba el derecho a voto a los africanos de El Cabo y se creaba el ya mencionado Consejo Representativo de Nativos, de carácter meramente consultivo), la conferencia presidida por Rev. Mtimkulu terminó dando su aval. Sin embargo, con la llegada del NP al poder en 1948, Luthuli tomaría una actitud de confrontación más activa contra Pretoria.

    Según relata en su autobiografía, el jefe de Groutville comenzó su militancia en el ANC de Natal a raíz de la enfermedad y muerte de su histórico presidente, el Dr. John Langalibalele Dube. Éste había sido un prominente educador y político zulú: fundador y director de la escuela Ohlange, a la cual Luthuli había asistido, y también uno de los fundadores y primeros presidentes del ANC (desde su fundación en 1912 hasta 1923, se llamó South African Native National Congress). La muerte de Dube, quien además había sido maestro y amigo de Luthuli, abrió la puerta a un recambio en la dirigencia del ANC de Natal en 1945: el sindicalista W.G. Champion fue elegido Presidente y Luthuli se convirtió en miembro del Comité Ejecutivo. Por otra parte, el fallecimiento de Dube dejaba un puesto vacante en el Consejo Representativo de Nativos, puesto que ocuparía brevemente Luthuli, hasta la disolución de este organismo por el Partido Nacional en 1951.

    A su retorno de EEUU, Luthuli encontraría un ANC más radicalizado. La Liga Juvenil, creada en 1944, había logrado que el ANC nacional adoptara un Programa de Acción contra las políticas del NP. Así, las campañas de boycot, no-cooperación y paro reemplazaban a la vieja estrategia de lobby del ANC. Sin embargo, Champion no estaba de acuerdo con este giro y decidió mantener al ANC de Natal al margen de estas protestas. Frente a estas reticencias, miembros de la Liga Juvenil del ANC en Natal se acercaron a Luthuli para que se alzara como candidato opositor a Champion en las elecciones a la Presidencia del ANC de Natal. A fines de 1951, Luthuli se convertía en presidente del ANC de Natal por una escasa mayoría. Recién entonces, dice Luthuli en su autobiografía, se enteró de los planes que tenía el ANC nacional, en conjunto con el el Congreso Indio Sudafricano (SAIC), de lanzar la Campaña de Desafío: Champion había mantenido a toda la rama de Natal en ignorancia de este plan de acción. En este contexto, Luthuli se vio en la necesidad de convencer a los miembros del ANC de Natal de sumarse a la campaña, que estaba a punto de ponerse en marcha.

    La identidad africana

    A su llegada a la Presidencia del ANC de Natal, Luthuli buscó construir una identidad africana como aglutinadora en la lucha contra las políticas segregacionistas del NP. El 23 de noviembre de 1951, Luthuli se dirigió a los miembros del ANC de Natal para expresar la necesidad de unidad africana. Entonces, Luthuli apeló a un “nosotros” africano, definido como el grupo racial más castigado por el gobierno sudafricano. De hecho, tomó los datos del censo de 1946 para señalar el peso numérico de los africanos frente a las otras “razas”. Como se aprecia en los siguientes fragmentos, que nos llegan traducidos al inglés pero fueron pronunciados originalmente en zulú, Luthuli se esforzó por construir esa identidad africana, a la que incluso define como una nación:

    “The main aim is that we the aborigines of this land should have a say and standing in the national forum in parliament because this is the key to obtaining better wages, the augmentation of African land, and social services (...) We would be required as a nation to take a stand.”

    Es significativo que, pese a dirigirse a un auditorio mayoritariamente zulú, Luthuli no aludiera explícitamente a esa identidad. De hecho, si bien mencionaba a los reyes zulúes decimonónicos Shaka y Dingaan, se refería a ellos como “nuestros jefes”, representantes de “nuestro estilo de vida tradicional”. Sin embargo, dentro de la nación africana se encontraban también quienes habían elegido la religión cristiana y la educación europea:

    “We should show whether we look ahead to modern civilization or look back to our traditional way of life. It is true that our chiefs, Tshaka and Dingaan, chose Western civilization by sending Sotobe to pay homage to the rulers of the whites. Other members of our nation have also done so by choosing Christianity and European education, which both belong to the whites.”

    La omisión de las identidades étnicas africanas era deliberada y contrastaba con el énfasis que el NP les otorgaba a estas divisiones. Para Luthuli, era falso el argumento de que los africanos debían desarrollarse de acuerdo a sus propias tendencias, encerrados en las reservas, gobernados por sus propias tradiciones tribales. Ésta propuesta no sólo ignoraba que los recursos de los futuros bantustanes eran extremadamente escasos para promover cualquier desarrollo sustentable sino que también ignoraba la verdadera división entre los africanos: la diferencia entre lo rural y lo urbano, entre la vida en las reservas y la vida en las ciudades:

    “There is another difficulty in making the dream of developing along our own lines come true. The Africans are divided into approximately three even groups: those in the reserves, those on the farms and those in the towns.”

    Por otro lado, el énfasis que Luthuli ponía en la unidad africana no implicaba un rechazo a los otros grupos raciales, pero tampoco una sumisión. En este sentido, el recién electo presidente del ANC de Natal creía en la necesidad de hacer alianzas con todos aquellos dispuestos a luchar contra el apartheid. En el mencionado discurso frente a la sección del partido de Natal, Luthuli llamaba a cooperar con los indios, comunidad numerosa en esa provincia de la Unión, especialmente en Durban, donde apenas dos años antes se habían desarrollado trágicos disturbios entre africanos e indios (Durban Riots). Las tensas relaciones entre ambas comunidades explican por qué Luthuli pedía a su auditorio africano que aceptaran aliarse con los indios:

    “(…) it is desirable that all Africans, male and female, should be members of the African National Congress (…) it is essential to co-operate with all people (…) But in co-operating with other organizations we should be careful on the following:

    (a) The decision on what would be done by the African should be made by our leaders and not be decided by other races (…)

    (b) An alliance that lowers the dignity of the African nation should be rejected.

    (…) why we should not co-operate with the Indians where it is desirable if we are still following the aims stated above?”

    Efectivamente, en 1952 los indios y africanos de Natal se sumaron a la Campaña de Desafío organizada por el ANC, el SAIC y el Partido Comunista en toda Sudáfrica. El objetivo era “protestar contra la nueva legislación discriminatoria del gobierno, con el propósito de movilizar una desobediencia generalizada contra leyes injustas como los toques de queda, las leyes de pase y la segregación de servicios públicos.”

    Como respuesta, el gobierno sudafricano inició una intensa persecución política. Cerca de 8000 personas fueron arrestadas, entre las cuales estaban algunos importantes líderes del ANC, como Nelson Mandela y Walter Sisulu. Asimismo, en septiembre de 1952 el Ministro de Asuntos Nativos, Eiselen, citó a Luthuli y le dio un ultimatum: debía elegir entre su trabajo como jefe en Umvoti y su afiliación al ANC. Luthuli no quiso elegir, por lo cual el gobierno lo depuso de su jefatura en noviembre de 1952.

    En una declaración que publicó luego de su remoción como jefe, el presidente del ANC de Natal continuó abogando por construir alianzas con todos aquellos que se opusieran a las políticas de supremacía blanca del NP. En este sentido, convocaba a “europeos y no europeos liberales y moderados” a unirse al ANC en la lucha contra el apartheid. Asimismo, en la conferencia anual del ANC a fines de 1953, Luthuli resaltaba la cooperación entre el ANC y SAIC, y llamaba a la comunidad coloured a unirse al movimiento contra el apartheid.

    Sin embargo, la identidad africana es la que aparece más claramente definida en los discursos de Luthuli. A grandes rasgos, esta identidad emergía de las propias condiciones de opresión a las que era sometida toda la población clasificada como “nativa” por los sucesivos gobiernos sudafricanos, todos blancos. El apartheid sólo representaba una más contundente y sistemática forma de negarle a la población africana todo derecho ciudadano. Sin embargo, esta opresión compartida no garantizaba la unidad en la lucha. Luthuli era consciente de esto y su prédica iba dirigida a construir esta identidad africana común. Años más tarde, en su autobiografía, Luthuli (1962) reconocería que uno de los mayores propósitos del ANC había sido superar las “divisiones tribales” en pos de construir un movimiento fuerte, capaz de enfrentar las políticas segregacionistas del gobierno sudafricano de turno. De hecho, la “política nativa” de los gobiernos de la Unión siempre había estado dirigida a reforzar identidades étnicas, intentando confinar a los africanos a minúsculas y sobrepobladas reservas, gobernadas por autoridades que, en muchos casos, no eran elegidas democráticamente. En estos términos lo señalaba Luthuli en 1962:

    “One of the major purposes of Congress, right at the beginning, was to overcome the divisions and disunities between tribes, and since we did not then hope to create a national unity against the will of the whites, who held all the power, at least to develop African unity. Right from its inception the ANC realised the importance of awakening the African people and uniting them in a common loyalty which would cut across lesser loyalties. Our opressors have done all in their power to retain and emphasise minor allegiances.”

    Desde su llegada a la presidencia del ANC de Natal, Luthuli había apelado a los jefes para que apoyaran al ANC en sus intentos de unir fuerza contra el apartheid. De hecho, Luthuli fue destituido como jefe por el gobierno del NP precisamente por negarse a renunciar a la presidencia del ANC de Natal. Fue entonces que Luthuli comenzó a ser crítico del gobierno antidemocrático de muchos jefes, apoyados por la política “tribalizadora” del NP. En la reunión anual del ANC, Luthuli rechazaba el “tribalismo”, porque dividía a la población africana, y señalaba que el partido tenía la tarea de construir una identidad más amplia, tan amplia como la propia humanidad. Sin embargo, sólo podría lograrse una adhesión a esta identidad mayor de forma gradual:

    “The congress should not be afraid to tell the African people that it is opposed to tribalism but for obvious practical considerations, it should gradually lead Africans from those narrow tribal loyalties to the wider loyalty of the brotherhood of man throughout the world.”

    La identidad sudafricana

    La importancia de construir una unidad africana y forjar alianzas con los indios, los coloured y todos aquellos blancos que rechazaran el gobierno de superioridad blanca estaba en consonancia con la idea de Luthuli de construir un estado no racial, igualitario y democrático para Sudáfrica. De allí que sus apelaciones al nacionalismo africano vinieran siempre matizadas por una concepción amplia e inclusiva de nación. La declaración de Kliptown del 26 de junio de 1955 (Freedom Charter), expresaba estos ideales. Firmada por el ANC, el SAIC, el Congreso del Pueblo Coloured (CPC), el Congreso de los Demócratas (el COD era una organización blanca opositora al apartheid), la Carta de la Libertad reflejaba los esfuerzos por lograr una unidad interracial en Sudáfrica. En la reunión anual del ANC en 1955, Luthuli expresaba lo siguiente:

    “The African Congress, having accepted the fact of the multirracial nature of the country, envisaged an all-inclusive African Nationalism which, resting on the principle of freedom for all in a country, unity for all in a country, embraced all people under the African Nationalism regardless of the racial and geographical origin who resided in Africa and gave their undivided loyalty and allegiance.”

    Sin embargo, el gobierno del NP consideró las actividades del ANC y otras organizaciones como un acto de alta traición a Sudáfrica. Entre los acusados estaban A. Luthuli, quien había sido reelecto a la presidencia del ANC a fines de 1955. En 1957, el Presidente Gral del ANC envió una carta al entonces Primer Ministro Sudafricano en la cual rechazaba los cargos y recalcaba los esfuerzos del ANC por construir una nación donde todos los grupos raciales pudieran convivir en democracia. Allí, Luthuli señalaba:

    “We believe in a society in which the white and the non-white peoples of the Union will work and live in harmony for the common good of our fatherland (…) my congress represents the true and fundamental aspirations and views of practically all African people in the Union of SA and these aspirations and views are not alien to the best interests of our common country.”

    En diciembre de 1957, Luthuli fue absuelto en el Juicio de Traición (otros miembros del ANC, SAIC y COD continuarían acusados hasta 1961). En posesión de esta renovada libertad para movilizarse, realizar discursos y participar de mitines, Luthuli dedicó gran parte de su tiempo a intentar conformar una alianza política más amplia. Para esta época, según Scott Couper, “Luthuli comenzó a cortejar intencionalmente audiencias blancas.” En sus discursos, el presidente del ANC enfatizaba la necesidad de construir una Sudáfrica democrática para todos aquellos que habitaran este territorio, sin distinciones raciales. En 1958, en una reunión organizada por el COD en Johannesburgo, Luthuli explicaba a su auditorio “blanco” esta visión de una Sudáfrica no racial y democrática, unida en torno a “valores humanos compartidos”:

    “Here in South Africa we are not a homogeneous community, not as far as race and colour are concerned nor possibly even in culture. It is suggested that (…) in a community like ours, diverse in very many aspect, you cannot hope to share democracy. (...) What is important is that we can build a homogeneous South Africa on the basis not of colour but of human values.”

    Sin embargo, no todos dentro del ANC creían en la posibilidad de transformar pacíficamente a Sudáfrica en una democracia no racial. Un grupo descontento con los postulados de la Carta de la Libertad y guiados por el pensamiento panafricanista decidió separarse del partido en abril de 1959. Nació entonces el Pan African Congress (PAC) liderado por Robert Sobukwe y Potlako Leballo. Esta nueva organización “deseaba llevar adelante la lucha por la liberación sin incluir (al menos visiblemente) a los blancos, coloureds e indios.”

    Por el contrario, Luthuli consideraba que la lucha contra el apartheid sólo podía llevarse a cabo con un movimiento pacífico e interracial. Incluso después de la proscripción del ANC (1960), Luthuli continuó abogando por esta táctica de lucha, con un discurso en el cual se recurría a la idea de igualdad humana como regalo de Dios. Allí estaba presente su credo cristiano y, en particular, la vertiente evangélica congregacionalista en la cual Luthuli se había educado. Como señala Scott Everett Couper, “el congregacionalismo probó ser una influencia seminal que guió sus decisiones.” Sin dudas, Luthuli se definía a sí mismo como un cristiano tanto como un africano. Esto se puede ver en la conferencia que dio luego de recibir el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 1961:

    “I did not initiate the struggle to extend the area of human freedom in South Africa; other African patriots – devoted men - did so before me. I also, as a Christian and patriot, could not look on while systematic attempts were made, almost in every department of life, to debase the God-factor in man or to set a limit beyond which the human being in his black form might not strive to serve his Creator to the best of his ability.”

    Hasta que la Ley de Sabotaje (27 de junio de 1962) prohibió indefinidamente la reproducción de cualquier texto de Luthuli, el presidente del ANC continuó apostando a la construcción de una nación sudafricana que incluyera a todos los que habitaban el país, sin importar su color de piel. En un artículo para la revista estadounidense Ebony, el ya Premio Nobel de la Paz señalaba que la clave de la construcción de esa nación sudafricana multirracial residía en una educación moderna e igual para todos los habitantes del país. En este sentido, Luthuli proponía el uso del inglés como lingua franca para Sudáfrica y, por ende, para la instrucción básica de todos los sudafricanos. Más aún, señalaba que si él fuera Primer Ministro, sólo se promoverían escuelas multirraciales: “Only multirracial schools will be demanded by the need to develop common patriotism and national solidarity.”

    Reflexiones finales: la identidad sudafricana a través de la mirada cristiana

    En el presente trabajo señalamos cómo, desde su llegada a la presidencia del ANC de Natal y posteriormente como Presidente General del ANC, Luthuli buscó construir una identidad africana, más allá de las adscripciones étnicas, pero también abierta a aliarse a otros grupos raciales (indios, mestizos y blancos progresistas) para enfrentarse a la política segregacionista del NP, pero también con miras a construir una identidad sudafricana mayor, que permitiera la constitución de un estado multirracial democrático. Ciertamente, el pensamiento de Luthuli estaba fuertemente influido por sus convicciones religiosas. Efectivamente, Luthuli había sido educado en los preceptos y en la práctica de este cristianismo evangélico y, como vimos, durante parte de su vida adulta estuvo involucrado en organizaciones y actividades religiosas que lo llevaron a India y EEUU. En este sentido, su participación en el ANC estuvo también imbuida de convicciones propias del congregacionalismo: las prácticas democráticas, el ecumenismo, la valoración de la justicia y la dignidad humana. Según Couper, no puede catalogarse el pensamiento de Luthuli como producto del “imperialismo misional”, sino que sus contradicciones pueden ser mejor comprendidas, siguiendo las reflexiones de John y Jean Comaroff, como parte de la dialéctica entre “desorden, consenso y confrontación.” En todo caso, si Luthuli creía que la civilización cristiana podía contribuir a la unión fraternal entre distintos pueblos y razas, también creía que las tradiciones africanas tenían mucho para aportar. En su autobiografía, Luthuli señalaba con claridad que él no se consideraba un “inglés negro” sino que se sentía un africano. Como señala Couper, otros africanos cristianos (amakholwa) tenían un pensamiento similar al de Luthuli, que si bien tomaba el ideal civilizatorio cristiano era capaz de “imaginar, redefinir, innovar y crear.” Precisamente este ejercicio de imaginar una Sudáfrica no racial y democrática es uno de los principales legados de Luthuli para su país.



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  1 -  Stuart Hall, Cuestiones de identidad cultural (Buenos Aires: Amorrortu, 2003), 18.

  2 -  Los afrikaners eran descendientes de colonos holandeses (en menor medida franceses y alemanes) establecidos en la península de El Cabo a partir de 1652 por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. En el s. XVIII, muchos hijos de agricultores (boérs) se convirtieron en ganaderos nómadas (trekboers) y se desplazaron al interior en busca de tierras. Debido al descontento por el avance colonial británico en El Cabo a comienzos del s.XIX, se desplazaron en masa hacia el interior (Gran Trek) y consolidaron una identidad común, definida en términos raciales pero también culturales: eran Africaner (“africanos blancos”) y su lengua era el Africaan.

  3 -  Hermann Giliomee, “Sudáfrica”, Debats, no. 24 (junio de 1988): 123.

  4 -  Nigel Worden, The Making of Modern South Africa. Conquest, Segregation and Apartheid (Oxford: Blackwell Publishers, 1994): 96.

  5 -  Íbid., 98.

  6 -  El gobierno colonial había comenzado a crear estas reservas nativas a fines del sXIX, como parte de la política de enajenación de tierras a las poblaciones africanas. Sin embargo, con la Ley de Tierras Nativas (1913) se sentarían las bases jurídicas de esta desposesión: los africanos, definidos como “nativos”, ya no podrían comprar ni arrendar tierras por fuera de las reservas nativas.

  7 -  Pam Christie y Colin Collins, “Bantu Educations: apartheid ideology or labour reproduction?”, Comparative Education, vol. 18 N°1 (1982): 60.

  8 -  Nigel Worden, The Making of Modern South Africa. Conquest, Segregation and Apartheid (Oxford: Blackwell Publishers, 1994): 96

  9 -  Albert J. Luthuli, Let My People Go (New York: McGraw-Hill,1962), 57.

  10 -  Ibíd, 66.

  11 -  Gerard Pillay, Voices of Liberation. Albert Luthuli, Volume 1. (Pretoria: HSRC Publishers, 1993), 39. “El principal objetivo es que nosotros los aborígenes de esta tierra tengamos voz y voto en el foro nacional en el parlamento porque ésta es la clave para obtener mejores salarios, el aumento de la tierra africana, y los servicios sociales (…) Es necesario que, como nación, tomemos una postura.”

  12 -  Ibíd. “Deberíamos mostrar si miramos hacia adelante, hacia la civilización moderna o hacia atrás, a nuestro estilo de vida tradicional. Es cierto que nuestros jefes, Tchaka y Dingaan, eligieron la civilización occidental cuando enviaron a Sotobe a rendir homenaje a los gobernantes de los blancos. Otros miembros de nuestra nación también lo hicieron al elegir el cristianismo y la educación europea, las cuales pertenecen a los blancos.”

  13 -  Ibíd., 44. “Hay otra dificultad para hacer realidad el sueño de que nos desarrollemos siguiendo nuestras propias líneas. Los africanos se dividen en aproximadamente tres grupos de proporciones similares: los que están en las reservas, los que están en las granjas y los que están en las ciudades.”

  14 -  Ibíd, 40-41. “(…) es deseable que todos los africanos y las africanas sean miembros del Congreso Nacional Africano (…) es esencial cooperar con toda la gente (…) Pero al cooperar con otras organizaciones debemos tener cuidado en lo siguiente:
  (a) La decisión de lo que deben hacer los africanos debe ser tomada por nuestros líderes y no decidida por otras razas (...)
  (b) Una alianza que rebaje la dignidad de la nación africana debe ser rechazada.
  (…) ¿por qué no deberíamos cooperar con los indios donde sea deseable si aún perseguimos los objetivos señalados arriba?”

  15 -  Nigel Worden, The Making of Modern South Africa. Conquest, Segregation and Apartheid (Oxford: Blackwell Publishers, 1994): 100.

  16 -  Albert Luthuli, Let My People Go, (New York: McGraw-Hill,1962), 90. “Uno de los propósitos principales del Congreso, desde el comienzo, era superar las divisiones y desunión entre las tribus, y ya que no esperábamos entonces crear una unidad nacional contra la voluntad de los blancos, que tenían todo el poder, como mínimo desarrollar la unidad africana. Desde su origen, el ANC se dio cuenta de la importancia de despertar a la población africana y de unirla en una lealtad común que atravesaría lealtades menores. Nuestros opresores han hecho todo lo que pudieron para mantener y reforzar las lealtades menores.”

  17 -  Gerard Pillay, Voices of Liberation. Albert Luthuli, Volume 1 (Pretoria: HSRC Publishers, 1993), 90. “El congreso no debería tener miedo de decirle a la población africana que se opone al tribalismo, pero por obvias consideraciones prácticas, debería conducir gradualmente a los africanos desde sus estrechas lealtades tribales a la más amplia lealtad de la hermandad del hombre a lo largo del mundo.”

  18 -  Ibíd. “El Congreso Africano, que ha aceptado el hecho de la naturaleza multirracial del país, imaginó un nacionalismo africano omnicomprensivo que, apoyándose en el principio de la libertad para todos en el país, unidad para todos en el país, incluya dentro del nacionalismo africano a todas las personas que, sin importar su origen racial o geográfico, residan en África y den su completa lealtad.”

  19 -  Ibíd, 114-116. “Creemos en una sociedad donde el pueblo blanco y los pueblos no blancos de la Unión trabajen y vivan en armonía por el bien común de nuestra patria (…) mi congreso representa las aspiraciones y perspectivas verdaderas y fundamentales de prácticamente toda la población africana en la Unión de Sudáfrica y estas aspiraciones y perspectivas no son ajenas a los mejores intereses de nuestro país común.”

  20 -  Scott Couper, Albert Luthuli. Bound By Faith (Pietermaritzburg, University of KwaZulu Natal Press, 2010): 75.

  21 -  Gerard Pillay, Voices of Liberation. Albert Luthuli, Volume 1 (Pretoria: HSRC Publishers, 1993), 126. “Aquí en Sudáfrica no somos una comunidad homogénea, ni en lo que se refiere a raza y color, ni posiblemente en cultura. Se alega que (...) en una comunidad como la nuestra, diversa en muchos aspectos, no se puede esperar compartir la democracia. (...) Lo importante es que podemos construir una Sudáfrica homogénea sobre la base no del color sino de los valores humanos."

  22 -  Íbid., 77.

  23 -  Scott Everett Couper, “Chief Albert Luthuli's Conceptualisation of Civilisation,” African Studies 70, no. 1 (abril de 2011): 48.

  24 -  Gerard Pillay, Voices of Liberation. Albert Luthuli, Volume 1 (Pretoria: HSRC Publishers, 1993), 131. “No inicié la lucha para extender el área de la libertad humana en Sudáfrica; otros patriotas africanos, hombres devotos, lo hicieron antes que yo. También, como cristiano y patriota, no podía permanecer expectante mientras se hacían intentos sistemáticos, casi en todos los departamentos de la vida, para degradar el factor de Dios en el hombre o establecer un límite más allá del cual el ser humano en su forma negra no podría esforzarse por servir a su Creador lo mejor que pudiera.”

  25 -  Albert John Luthuli, “What I Would Do If I Were Prime Minister,” Ebony, febrero, 1962, 28. “Sólo se van a requerir escuelas multirraciales por la necesidad de desarrollar un patriotismo y una solidaridad nacional común.”

  26 -  Ibíd, 50.

  27 -  Ibíd, 53.



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