Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico. Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico.

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ISSN 1669-9041
Es una publicación anual de la Escuela de Historia para contribuir a la divulgación del conocimiento histórico.
Universidad Nacional de Salta
 


REVISTA 5 

ESCUELA DE HISTORIA
Año 5, Vol. 1, Nº 5, Año 2006
 

Artículo


 

La fiscalidad de los estados provinciales. Reflexiones desde Catamarca en torno a la crisis del treinta

(The fiscality of the provincial states. reflections from Catamarca around the crisis of the thirty)

Alvero, Luis e Ibañez, Carlos

Departamento de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Catamarca. Av. Belgrano 300, CP. 4700, San Fernando del Valle de Catamarca

 Resumen: En nuestro país la literatura económica especializada sobre las primeras cuatro décadas del siglo XX ha analizado los ciclos de auge y crisis resaltando las condiciones macroeconómicas y las diversas medidas políticas aplicadas por las administraciones nacionales. Sin embargo esta literatura no contribuye al análisis que explique las dinámicas económicas propias de los espacios locales. En este artículo se persiguen dos objetivos, en primer lugar se intenta un repaso general sobre la literatura económica resaltando las temas y planos de análisis; por otro lado se propone un ejercicio de interpretación sobre la crisis de los años 30 en los estados provinciales a partir de un análisis de caso haciendo hincapié en tres aspectos; la evolución del déficit presupuestario, la deuda provincial y la orientación del gasto. Esta perspectiva de análisis busca abordar variables fiscales que permitan dirigir nuevos interrogantes a los procesos políticos locales.

 Abstract: In our country the economic specializing literature on the first four decades of the 20th century has analyzed the cycles of summit and crisis highlighting the macroeconomic conditions and the diverse political measures applied by the national administrations. Nevertheless this literature does not contribute to the analysis that explains the economic own dynamics of the local spaces. In this article two aims are chased, in the first place a general review is tried on economic Literature emphasizing the subjects and planes of analysis; on the other hand one proposes an exercise of interpretation on the crisis of the 30s in the provincial states from a case analysis insisting on three aspects; the evolution of the budgetary deficit, the provincial debt and the orientation of the cost. This perspective of analysis seeks to approach fiscal variables that allow to direct new questions the political local processes.

Palabras Clave: Historia económica; Fiscalidad provincial; Catamarca; Crisis del treinta.

Key words: Economic History; Provincial fiscality; Catamarca; 30’ crisis.

 

Períodos, escalas y temas 

Durante los años 30 la economía mundial se vio alterada por los efectos de una desaceleración en el crecimiento que se venia dando desde los años 20, las dificultades que enfrentó el comercio internacional, las restricciones financieras y la posterior crisis bursátil estadounidense. Esta crisis económica tuvo un impacto particular y diferenciado en las economías de los países latinoamericanos con crecimiento intermedio, entre ellos la argentina[1]. Las economías gubernamentales fueron las que experimentaron los cambios más importantes y duraderos, esos cambios poseen diferentes grados de profundidad conforme los analizamos en contextos nacionales o locales. La historia económica ha analizado este aspecto desde diversas perspectivas para el orden nacional aunque en la mayoría de los casos como un subproducto dentro de los temas globales de la literatura general que abarca un período más amplio.

Uno de los componentes de las economías gubernamentales, el aspecto fiscal, fue objeto de análisis, casi de manera exclusiva, de los economistas quienes lo abordan como instrumentación de elementos técnicos, poco vinculados al plano político-ideológico y por lo tanto, libres de valoraciones. Desde esa perspectiva los resultados son fácilmente cuantificables y sin vinculación aparente con resultados sociales, es decir con poca atención a las “externalidades” término que por si mismo ya es toda una definición. Por eso en los análisis de tipo histórico para los siglos XIX y primeras décadas del XX en nuestro país, salvo notables excepciones[2], apenas si logra acaparar la atención de un capítulo o un acápite en trabajos generales de historia[3].

Desde diferentes perspectivas, la literatura económica especializada sobre las primeras cuatro décadas del siglo XX ha dado cuenta de los ciclos de auge y crisis resaltando las condiciones macroeconómicas y las diversas medidas de políticas aplicadas por las administraciones nacionales[4]. Sin embargo esta literatura no ha indagado con mayor detenimiento las estrechas y múltiples relaciones existentes entre la vida material y las manifestaciones políticas desde un plano no determinista. Existe un correlato necesario con la evolución sociopolítica, pero ésta aparece más como una variable “exógena” al sistema que como parte constitutiva del mismo, por otro lado el universo de análisis se centra en recortes macroeconómicos globales con escasa o nula referencia a las situaciones regionales o locales. Los estados provinciales concurren de manera homogénea en los análisis económicos a partir de los grandes agregados macro.

Cuando hablamos de finanzas públicas nos estamos refiriendo tanto a un proceso como a un instrumento; si bien están interrelacionados, el instrumento pasa a ser el centro del análisis que se complejiza cuando incorporamos al proceso que desencadena aquel. El instrumento es el presupuesto de recursos y gastos de los estados, y su creación es fundamental para estudiar los procesos de conformación estatal a niveles locales. Por eso el caso de las finanzas públicas llama a reflexionar por varias razones.

En primer lugar desde la historia se reconoce la importancia que posee el proceso de construcción estatal nacional y sobre todo local, en el surgimiento y afirmación de la institucionalización desde la “generación del 80”[5]. Es a partir de la utilización legal de mecanismos coercitivos y disciplinadores que podemos hablar de un “despliegue del estado”[6]; la capacidad financiera para sostener y potenciar ese despliegue es particularmente importante a la hora de analizar las trayectorias históricas regionales y locales de manera integrada[7]. En segundo lugar ese proceso es claramente inacabado en vista de los recientes debates, tanto desde la sociología como de la ciencia política y la economía, sobre las funciones del estado en la redefinición del modelo capitalista. El análisis en clave histórica de largo plazo puede generar resultados importantes que ayuden a precisar o esclarecer aspectos y fenómenos que quedaron ocultos en procesos más amplios, y de esta manera aportar insumos para un replanteamiento de esos mismos procesos en la actualidad[8]. En tercer lugar es llamativo el desfasaje existente entre la cantidad de estudios que se ocupan de las finanzas provinciales y municipales para el siglo XIX y aquellos que las abordan para la primera mitad del XX[9]. Es justamente durante este último período donde las provincias, y en particular las del NOA aunque con marcadas diferencias internas, perciben con mayor intensidad las consecuencias socioeconómicas del modelo agroexportador nacional. Sin embargo los trabajos que vinculan la economía gubernamental, y entre ella las finanzas públicas, con la dinámica del poder político no son abundantes en relación a los del siglo XIX, esta particular perspectiva está presente en los últimos trabajos que se hicieron para la región[10].

En esta línea para el caso de Córdoba los trabajos de Félix Converso y Laura Valdemarca, si bien centrados en la historia de los mercados, muestran cómo resolvió el estado sus penurias financieras luego de la crisis de 1890 recurriendo al empréstito extranjero; las múltiples relaciones de confrontación y de cooperación en torno a las modificaciones del sistema impositivo, entre los distintos sectores productores y mercantiles con las administraciones municipal y provincial; y los efectos de las sucesivas crisis de los mercados en la finanzas provinciales dependientes del comercio[11].

Para los años treinta los trabajos en esta temática son más escasos sin desconocer las menciones hechas en las obras generales antes citadas. La reconversión financiera que experimenta el estado nacional durante esta década, fruto de la desvinculación del ciclo económico mundial, desemboca en medidas de política económica cuyas trayectorias fueron escasamente evaluadas en los contextos sociopolíticos provinciales y municipales[12]. De los trabajos más específicos algunos analizan el desenvolvimiento del gasto estatal durante estos años y las políticas monetarias y financieras[13]. Sobre la política impositiva se destacan los aportes para los años previos a la crisis, y mas reciente un sugerente y original estudio que busca vincular variables fiscales con resultados sociales[14]. Todos estos trabajos que parten del análisis del gobierno central no alcanzan a dar cuenta de las particularidades propias de los estados provinciales y del desempeño de las mismas; en este sentido, si bien las contribuciones sobre las situaciones provinciales para este período son de mas reciente data, los avances son importantes toda vez que se busca privilegiar una estrategia analítica que dé cuenta de la complejidad en la construcción estatal en los espacios locales y regionales.

Finalmente en la producción historiográfica local el tema de las finanzas públicas para las primeras décadas del siglo XX está en desarrollo[15]; en tanto para todo el siglo XIX existe un vacío persistente. En general la literatura ha privilegiado el análisis y descripción del proceso histórico desde una perspectiva mas cronológica que temática a partir del estudio de la política gubernamental, en consecuencia el grado de análisis queda delimitado a la acción oficial con escasas referencias a las dinámicas del entramado político y la acción de los sujetos en el plano económico[16]. Por otro lado en la mayoría de estos trabajos la dimensión temporal sigue la establecida para el orden nacional (generación del 80, radicalismo 1916-1930, restauración conservadora 1930-1943), fijando cortes que en muchos casos no acompañan a la evolución de las variables fiscales locales. Si bien encontramos referencias a la economía gubernamental en otro tipo de literatura, no alcanzan a ser análisis críticos asentados en datos homogéneo y continuos que permitan dimensionar el fenómeno fiscal[17]; el único antecedente relativo a los presupuestos estatales si bien no cubre nuestro período de análisis, guarda importancia por el enfoque que ofrece ya que es una primera aproximación al tema desde una perspectiva histórica[18].

El plano más específico de la economía gubernamental que engloba a las finanzas públicas y las políticas impositiva, arancelaria, monetaria y cambiaria, y que posee importantes desarrollos en otros países latinoamericanos[19]; debe ser considerada como una herramienta de política económica de la que no se puede ignorar sus consecuencias sociales de mediano y largo plazo. El estudio de las finanzas públicas (recursos y gastos) debe ser abordado teniendo en cuenta la complejidad del acto financiero y su estrecha relación con factores políticos. Más allá del plano ideal del hecho impositivo definido por las reglamentaciones adoptadas por los estados, un fructífero diálogo entre la economía y la historia debe tener presente que el Estado es quién ejerce un poder ordenador, organizador de la vida en sociedad y como tal su actividad –sea por iniciativa del gobernante o de los gobernados- supone satisfacer necesidades colectivas, públicas. De allí que la política fiscal sea pensada, construida e instrumentada a partir de intereses y compromisos de ciertos actores sociales que canalizan estos intereses a través de la acción estatal; como bien señala Chávez “la política fiscal también sintetiza las relaciones y los equilibrios del poder, la lucha de los sectores sociales en relación con la distribución de los costos y beneficios de las políticas estatales, la influencia de cada grupo por tratar de alterar el reparto de la carga de los ingresos y los beneficios en la asignación de los recursos, etc.”[20].

Un estudio mas detenido de las medidas impositivas nos permitiría comprender mejor las relaciones entre gobernantes y gobernados, es decir, las formas de ejercicio del poder a través de la distribución del excedente. Esta es una manera de considerar a los impuestos “como parte componente de prácticas ideológicas…(si) se los piensa desde el lugar en donde más inciden: la capacidad de consumo de los habitantes.”[21]

La perspectiva de análisis centrada en la economía gubernamental de las administraciones provinciales durante los años treinta, considerado como un período de crisis y redefinición de un modelo económico en nuestro país, ofrece una oportunidad singular para el abordaje de variables fiscales que a su vez permitan dirigir nuevos interrogantes a los procesos políticos locales. Si como afirma Carmagnani, la construcción del presupuesto involucra instancias financieras, económicas y políticas, esto supondría retomar las diversas fases políticas que conforman el mismo lo que permitiría avanzar en nuevos interrogantes sobre la relación estado-economía. Estos nuevos interrogantes surgen cuando indagamos acerca de la composición de los recursos del sector público, cuales eran las prioridades en el gasto, cómo afectó la acción coactiva del estado a los diferentes grupos sociales, quienes fueron perjudicados y quienes beneficiados por las disposiciones impositivas, como se estructura la administración provincial, etc.[22] 

 

Un ejercicio de economía pública. Catamarca 1924-1932 

En este apartado se trabajara sobre la economía pública de un estado provincial partiendo de la previsión de los gastos y las fuentes de ingresos en el período que abarca las últimas administraciones radicales y el inicio de la administración conservadora de Rodolfo Acuña. A partir de estas variables se pretende reconstruir la evolución de parte de las finanzas provinciales para resaltar las continuidades que se observan en una sociedad con economía de subsistencia y dimensionar el estado económico y financiero del estado provincial en momentos en que comienza a hacerse sentir los efectos de la crisis de 1930 en nuestro país.

Atendiendo a lo dicho anteriormente, mediante este ejercicio procuraremos delinear la configuración del Estado provincial en cuanto a su capacidad para planificar y ejecutar políticas públicas. A esos fines y previo a una breve consideración político-institucional, se hará especial hincapié en tres aspectos; la evolución del déficit presupuestario, la deuda provincial y la orientación del gasto.

 

La situación política

La crisis institucional y económica que vive la Argentina en los años posteriores a 1930 afecta de manera profunda las estructuras productivas del país lo que repercute en la mayor presencia y centralidad de la acción del estado. En provincias con economías de subsistencia como el caso de Catamarca en la región NOA, esto se traduce en recurrentes pedidos de ayuda y subsidios de los gobernadores locales al gobierno nacional.

La fragilidad de las finanzas provinciales y de la centralidad que adquirió la administración estatal en la vida de la comunidad se patentizaba en los cada vez mayores recursos que requería el estado como herramienta necesaria e insustituible en la promoción del crecimiento y desarrollo económico.

Los presupuestos de la administración provincial aumentaron de manera sostenida. Indudablemente que esos fondos estaban destinados a solventar los gastos en personal cuyo número aumentó y que conformaban las múltiples y extendidas redes clientelares de la que se servían los gobernadores para mantenerse en el poder. Decimos esto porque en los montos presupuestados que aparecen en el Cuadro 1, no están incluidos aquellos que la provincia recibía de la Nación en concepto de subvenciones. Estas subvenciones eran las que le permitían a los gobiernos realizar todas las obras de infraestructura pública.

En 1919 Catamarca se encontraba intervenida por el Gobierno Nacional. El Interventor Favio López García había llegado a esta provincia con la misión de normalizarla institucionalmente por haberse subvertido la forma republicana de gobierno. Como habitualmente ocurre en estos casos, este gobierno se caracterizó solamente por asegurar el retorno a la normalidad política provincial tratando por todos los medios de que triunfe la fórmula por él propiciada y lógicamente, también por el Gobierno Nacional.

Luego de cumplido el proceso electoral, asume la primera administración radical de la provincia encabezada por Ramón Clero Ahumada (1920-1923) quién llega a la gobernación por segunda vez, la anterior lo había hecho como candidato de los conservadores. Por el contrario, quién sucede a Ahumada en el gobierno, Agustín Madueño, es uno de los primeros adherentes al partido radical desde 1891 pero curiosamente llega al gobierno en 1924 apoyado por el partido opositor Concentración Catamarqueña, quién lo respalda en su candidatura luego de que abandonara la fracción interna que respondía al Presidente Yrigoyen y se pasara a la fracción del Vicepresidente Luna quién lo postula a la Gobernación.

Entonces tenemos este cuadro: los conservadores llegan al poder de manos del radicalismo y los radicales “de la primera hora” tuvieron que irse del partido para llegar al gobierno con el apoyo de la mitad de la UCR y el total apoyo de los conservadores que aprovecharon la división para ser aliados del gobierno.

Esta alianza gubernativa no fue muy exitosa y políticamente era muy débil, tan es así que cuando hubo que renovar las autoridades del Poder Ejecutivo se acentuaron los problemas motivados porque la UCR no pudo lograr su unidad y vuelven a ser los conservadores los que aprovechan la oportunidad para afianzar ese pacto político con el radicalismo antipersonalista, que cuenta con el apoyo del Presidente Alvear, para enfrentar a la fórmula del yrigoyenismo.

Luego de muchos problemas en el Colegio Electoral (la elección de Gobernador y Vice eran indirectas) y luego de coexistir dos gobiernos ambos ilegítimos enfrentados entre si, la provincia es intervenida nuevamente a fines de 1927 y después de elecciones para renovar el Poder Ejecutivo, es elegido Urbano Girardi, quien gobernará hasta septiembre de 1930 cuando se produce el golpe de estado encabezado por Uriburu.

 

De necesidades e imprevisiones

Uno de los elementos que no acerca a la real situación socioeconómica de los estados provinciales es la capacidad de generar políticas públicas propias. Esta capacidad esta directamente relacionada con la evolución de las finanzas públicas que refleja no sólo la importancia del estado en la vida económica de la sociedad, sino también la inteligencia de quienes tienen la responsabilidad política de direccionar el gasto. 

En una economía de subsistencia, como la catamarqueña, todos los gobernantes trataron de mejorar y reordenar el sistema de percepción de rentas, instrumentando diversas medidas entre la que sobresalen las nuevas valuaciones de las propiedades territoriales. Sin embargo, en términos generales era evidente que la situación financiera de la provincia no podría mejorar de no ser por la ayuda que prestaba el gobierno nacional. Invariablemente todos lo gobernadores de este período, apelaban en sus mensajes al concurso económico del estado federal para lograr el crecimiento.

Esta actitud es profundizada cuando comienza a tomar fuerza el convencimiento de los beneficios que acarrearía una unificación de los impuestos nacionales. Situación que se hacía más urgente en la medida que los fondos fijos de subsidios nacionales incluidos en los presupuestos provinciales eran a toda luz insuficientes para sostener una administración en crecimiento.

En 1921 el gobernador Ramón Clero Ahumada afirmaba que las finanzas se verían aumentadas y consolidadas si se unificaban los impuestos porque “...nuestro sistema rentístico es, y tiene que ser, por la naturaleza de las cosas, de una pobreza rayana en la miseria [...] El remedio a este estado de cosas perjudicial para todos, pueblo y gobierno, no puede ser otro que reducir la imposición a una sola y distribuir a prorrata su producido entre la Nación y las provincias...[23].

Este “remedio” recién se tomaría a principios de 1935 mediante una ley que unificaba los impuestos internos (Ley 12.139) enmarcada en el denominado “Plan Pinedo” que había puesto en marcha el Ministro de Hacienda del entonces Presidente Agustín Justo. Esta medida, entre otras, acrecentó la presencia del Estado Nacional en la esfera financiera y avanzó en la legalización de la subordinación económica de las provincias al poder central[24].

Fruto de condicionantes internos y externos, la provincia sufría una fuerte depresión en su actividad productiva dominada por el sector primario. En esos momentos gran cantidad de habitantes en edad laboral deben emigrar a otros centros productivos en búsqueda de trabajo, lo que genera un despoblamiento que amenaza con convertirse en crónico.

A pesar de poseer casi el 70 % de población rural, es el estado, con sus diversas dependencias, quien pronto se transforma en la única opción laboral de gran parte de la población.

El aumento de los presupuestos para las administraciones provinciales refleja este crecimiento estatal. Por ejemplo entre 1895 y 1914 los presupuestos de Tucumán experimentaron un 210% de aumento; Santiago del Estero un 578% y en el caso de Catamarca un 90%. Hay que tener en cuenta además que tanto Tucumán como Santiago del Estero duplicaron sus poblaciones en ese período, en tanto Catamarca solo registró un aumento del 22% en su población[25].

Este aumento en los gastos del estado provincial continúa en las décadas previas al 30 a pesar que los recursos no aumentan en igual proporción generando un grave déficit en las cuentas provinciales, fruto de la imprevisión económica de quienes tenían la responsabilidad de guiar su destino.

Téngase en cuenta además que entre los años 1914 y 1924, según estimaciones de particulares, la población de Catamarca disminuyó considerablemente, fruto de la constante migración, acercándose a los valores que poseía treinta años atrás[26]. De manera tal que un estado provincial cuyo funcionamiento requería mayores gastos, no fue capaz de instrumentar políticas públicas orientadas a reactivar la economía interna y de esta manera retener a su población.

En el año 1906 ingresaron al erario público en concepto de recursos propios $258.967 y en 1924 ascendió a $545.112 es decir, que en el transcurso de veinte años se han duplicado los recursos, pero en ese mismo periodo el gasto presupuestado pasó de $ 354.967 en 1906, a $ 741.748 en 1924; es decir que casi llega a triplicarse[27].

Estos aumentos continúan hasta la finalización del período radical durante el cual se recurre a la práctica de prorrogar el mismo presupuesto para los ejercicios venideros con lo que el presupuesto establecido para 1924 rige hasta 1928 (durante todo el período gubernativo de Agustín Madueño).

 Cuadro 1

Gastos y Recursos del Gobierno de Catamarca según presupuestos. 1924-1932. En pesos m/n

Año

Gastos

Recursos

1924*

   741.748,00

   749.268,00

1929

1.130.600,00

1.150.400,00

1930

1.040.660,35

1.050.400,00

1931

   900.492,00

   909.400,00

1932

   854.280,00

   857.000,00

* Desde el año 1924 al año 1928, el Presupuesto Provincial se prorrogó sin cambios en los valores

Fuente: AMHC: Ley de Presupuestos de Gastos y Recursos de la Provincia 1930, imprenta Buenos Aires, Catamarca. Ley de Presupuesto para el año 1929, imprenta Buenos Aires, Catamarca. Presupuesto de Gastos y Recursos para el año 1931, Boletín Oficial de Decretos y Leyes, 1931, Tomo 74, fjs. 6-19. Proyecto de Ley de Presupuesto de Cálculo y Recursos para el año 1924, Gobierno, carpeta 789, fjs. 8-24. B.S. Presupuesto de Gastos y Recursos para el año 1932, Boletín Oficial de Decretos y Leyes, 1932, 1701, fjs. 773-794. Presupuesto de Gastos y Recursos para el año 1932 (en vigencia desde el 1° de junio 1932), Idem, fjs. 571-582.

Este aumento en los presupuestos es más ostensible a partir de 1928 año en que asume el gobernador radical yrigoyenista Urbano Girardi. De todas maneras la cifras no reflejan el real estado de la hacienda pública ya que los recursos propios de la provincia no aumentaron a pesar de las reformas fiscales materializadas en la creación de nuevos impuestos y recalculo de otros ya vigentes.

Frente a la necesidad cada vez mas acuciante de recursos y en un marco general de prosperidad en la economía nacional durante el segundo quinquenio del 20, los gobernantes provinciales caen en una desastrosa imprevisión económica que conduce a la provincia al estancamiento.

Existe una clara falta de responsabilidad en la elaboración de los presupuestos y una despreocupación por las finanzas del Estado. Los presupuestos deben ser el reflejo de las finanzas públicas pero parece que a lo largo de los años la dirigencia local siguió con las mismas prácticas toda vez que se realizaban gastos no previstos en él incrementando el déficit, a causa de “la falta de una sana política económica, de la mala percepción de la renta y de los viciosos procedimientos empleados por los gobernantes en todo lo atinente al régimen financiero de la provincia[28].

La imprevisión financiera se refleja en la irregular practica de prorrogar los presupuestos de la administración, de manera tal que era poco probable lograr un equilibrio en las finanzas provinciales. De esta manera los sucesivos déficit presupuestarios se acumulaban sin solución de continuidad durante el mandato de un gobernador y cada nuevo gobierno que asumía se encontraba ya con las escasas rentas públicas de la provincia seriamente comprometidas tanto en deuda flotante como consolidada.

Ya dijimos que el Presupuesto fijado para el año 1924 rigió hasta 1928 por lo que es necesario ver la evolución de la recaudación para acercarnos a una visión global del déficit en las finanzas públicas durante este período.

De acuerdo a estos datos el crecimiento del déficit presupuestario es constante en tanto la recaudación se muestra mas volátil con una buena performance para 1925 año en que se logra superar la recaudación del año anterior y en consecuencia el déficit es menor, pero el descenso que acusa aquella en 1928  vuelve a elevar a éste acentuándolo aún mas en el 29. 

Cuadro 2

Evolución del Déficit presupuestario.

 

Presupuesto

Recaudación

Déficit anual

1924

   749.268

631.512,42

117.755,58

1925

   749.268

673.539,06

  75.728,94

1928

   749.268

586.287,79

162.980,21

1929

1.159.400

820.395,43

330.004,57

Déficit acumulado a 1930

686.469,30

Fuente: BPJH: Mensajes de Gobernadores años 1925, 1926 y 1932. AMHC: Memoria del Ejercicio Económico elevadas por la Dirección General de Rentas para los años 1928  y 1929.  

Este déficit no obstante ser conocido por los mandatarios, era tolerado y alimentado por todas las administraciones que nunca lograban fijar un presupuesto realista y medianamente equilibrado. En mayo de 1925, ya en el segundo año de gobierno, el Gobernador Agustín Madueño, advierte que el presupuesto proyectado para el ejercicio de 1924 y prorrogado para 1925 “no tuvo en cuenta el principio de la capacidad contributiva, la igualdad de sacrificio bajo su doble aspecto objetivo y subjetivo y la solidaridad social”[29]. No obstante, este mismo presupuesto va a ser aplicado sin modificaciones por él mismo durante todos los años de su mandato, es decir hasta 1928.

Durante 1928-1929 se reformularon varias leyes (Patentes de comercio, Ley de sellos) y se declaró “impuesto fiscal” los gravámenes de consumo que antes eran percibidos por las municipalidades, es decir que se avanzó en una mayor presión impositiva a la vez que se buscaba nuevos ingresos centralizando la recaudación de aquellos que estaban en manos de los municipios, lo que generó no pocas reacciones adversas de los contribuyentes.

Esas medidas fueron complementadas con una reorganización general de las oficinas de recaudación lo que incidió en la real percepción de los gravámenes ya que fue necesario instruir a los receptores de la campaña sobre aquellas medidas y las formas de cobro. Todavía a mediados de 1929 la oficina de Rentas no podía normalizar el cobro de la contribución territorial porque sus oficinas en el interior no lograban organizarse y se prestaban a todo tipo de abusos e incorrecciones. 

Cuadro 3

Principales recursos de la provincia en pesos m/n

 

Contribución Territorial*

Patentes en general

Impuestos al Consumo**

Ventas de hacienda

Marcas y señales

Explotación de bosques

Subsidio  nacional

1924

180.000

179.000

  46.000

27.800

    ¿?

64.000

86.400

1929

240.000

250.000

200.000

38.000

50.000

60.000

86.400

1930

280.000

250.000

150.000

34.000

10.000

30.000

86.400

1931

265.000

220.000

120.000

24.000

  3.000

30.000

86.400

1932

246.100

220.000

110.000

29.500

    ¿?

30.000

86.400

*Incluye la contribución atrasada

** Incluye bebidas alcohólicas, tabaco, cerveza, naipes y perfumes

Fuente: Idem cuadro 1 

De los escasos recursos propios que disponía el estado provincial, la mayor cantidad de ellos provenían de la contribución territorial y de la patentes a comercios, con la modificación fiscal de 1929 a la que ya hicimos referencia, se agregan los impuestos al consumo como otra fuente importante de ingresos.

            La contribución territorial era sin embargo la que mayor dificultad presentaba para su cobro, las deudas acumuladas eran importantes y respondían a diversos factores de orden político y económico. Se calcula que la deuda por este renglón anterior a 1920 ascendía a la suma de 67.614,74 pesos m/n, y la acumulada hasta 1925 representaba unos 462.665 pesos m/n[30].

            Las patentes generales son las que se recaudan con mayor regularidad y las diferencias entre lo presupuestado y lo recaudado no eran significativas. El problema estaba en la deficiente clasificación de los rubros sujetos a imposición. La ley de patentes databa de 1908 a la que se le hicieron sucesivas modificaciones que sin embargo hasta mediados de los años 20 todavía no respondían a la realidad económica y comercial de la provincia. Si bien puede considerarse que las patentes eran aceptables, varias actividades comerciales se realizaban sin pagar la patente correspondiente porque eran ejercidos en un almacén que abonaba un solo tipo de patente, o en el peor de los casos se reubicaban actividades no contempladas en la ley como ser el de venta y talleres de arreglo de automóviles a la que se le fijaba la patente de “agentes de sastrería”.

El otro rubro importante era el de impuestos al consumo, que gravaba los bienes de mayor demanda por parte de la población. Estos bienes que ya estaban gravado por los denominados “impuestos internos”[31], la provincia vuelve a gravarlos con los denominados “impuestos al consumo”; de tal manera que la mayoría de la población tenía que abonar artículos que en algunos casos sufrían un importante encarecimiento.

Hacia mediados de los años 20 el precio de algunos artículos de primera necesidad (pan, leche, carne, aceite, harina, entre otros) se habían duplicado y en algunos casos se había triplicado en una década, mientras que los salarios y jornales sólo aumentaron entre un 5 y 10%[32].

A esta situación de déficit presupuestario con una limitada disponibilidad de recursos propios, debemos sumarle otro elemento que debilita mas la capacidad económica del estado provincial. La deuda que acarrea de varios años atrás se hace cada vez mas difícil de sanear y los montos de la misma aumentan cada año. Esta deuda interna esta compuesta en gran medida de servicios que el estado no pagaba en tiempo y forma. Si los empleados por un lado tienen que sufrir una depreciación en la capacidad de compra de sus sueldos, también tienen que lidiar con las constantes y largas deudas en las que incurre el estado.

En 1925 se denuncia que a los maestros que dependen del gobierno provincial se les debe los jornales de varios meses de los años 1916, 1917, 1918 y 1923; situación que no varia demasiado hasta el final de la década ya que en los sucesivos años los montos que se le adeudan al Consejo de Educación son los mas importantes junto a la policía y los juzgados de paz de la campaña, cuyos integrantes debían esperar hasta mas de 6 meses para cobrar sus sueldos[33]. Todavía en 1932 el gobernador conservador Rodolfo Acuña reconocía que “Sin contar el significado numérico de la deuda actual,...mas de un 55 por ciento de la misma, son sueldos no pagados a funcionarios y empleados de la Administración, y mas de un 37 por ciento, o sean $ 292.992,20, deuda al Consejo de Educación de la Provincia.[34]

            Al momento de la intervención nacional de 1930 la deuda total acumulada ascendía a 947.618,88 pesos m/n, en diciembre de ese año la Intervención la redujo a 703.326,41 pesos, pero la misma volvió a crecer en los años inmediatamente posteriores llegando a fines de 1932 a la suma de 882.602,02 pesos m/n, es decir que en el corto período de dos años la deuda acumulada volvió a los niveles en que estaba antes de la intervención. 

Cuadro 4

Deuda flotante del Estado provincial 1924-1931. en miles de pesos

Acumulada hasta el año 1924

360.896,19

1924

  16.632,02

1925

  24.771,85

1926

  38.374,17

1927

114.404,29

1928

  48.537,69

1929

344.002,67*

1931

  79.565,41

* incluye todo el año 1929 hasta septiembre de 1930. En diciembre del mismo año la Intervención Nacional redujo 244.292,47 pesos de la deuda. El monto que corresponde al año 1930 es de 99.710,20 pesos

Fuente: idem cuadro 2

            Los problemas del déficit y de la deuda no se lograba solucionar por vía de recaudación impositiva con recursos propios sino que cada nuevo año se procedía a fijar arbitrariamente los gastos sin considerar la suba o merma de los recursos. Y es que los gobiernos en vez de disminuir los gastos de funcionamiento, preferían aumentar la presión impositiva. Un gobernador expresaba claramente esta política cuando afirmaba que “Frente al déficit que tenemos mencionado, a los fines de llegar a un equilibrio, este gobierno tiene en estudio, o disminuir los gastos hasta nivelarlos con los ingresos, o crear nuevas fuentes de recursos. Tal vez la opinión del Ejecutivo se incline hacia este último medio;...”[35].

            De esta manera el presupuesto reflejaba la acción política de los gobernantes ya que el mismo se transformaba en un elemento más de la puja política por un estado que sólo era funcional para el mantenimiento de una clientela lista a servir al próximo gobernador.

            A lo largo de la década del 20 y mas aun en los primeros años del 30, el Poder Ejecutivo era el que concentraba la mayor cantidad de gastos presupuestados, gastos que durante la ejecución se elevaban aun mas de lo previsto por la habilitación que se hacia de los mismos por medio de decretos gubernativos o leyes especiales.

 Cuadro 5

Gastos de los tres poderes del Estado, en miles de pesos y porcentaje sobre el total de los  Presupuestos 1924-1933

Año

Poder Ejecutivo*

Poder Legislativo

Poder Judicial

Otros**

1924

501.368 (67,5 %)

12.540  (1,7 %)

124.840 (16,8 %)

103.000 (14 %)

1929

771.520 (68,2 %)

16.200 (1,4 %)

159.800 (14,2 %)

183.080 (16,2 %)

1930

735.420 (70,6 %)

17.000 (1,6 %)

154.800 (15 %)

133.440 (12,8 %)

1932

626.220 (73,3 %)

  9.780 (1,2 %)

120.660 (14,1 %)

  97.620 (11,4 %)

1933

578.724 (70,6 %)

11.080 (1,4 %)

131.040 (16 %)

  98.400 (12 %)

* se incluyen las partidas del Departamento de Hacienda, Departamento de Gobierno e Instrucción Pública, Dirección General de Rentas, Obras Públicas, Registro de la Propiedad y Gastos Varios.

** se incluyen las partidas de Subsidios, Jubilaciones, Pensiones y Consejo de Educación

Fuente: Idem cuadro 1

A pesar de esta concentración de gastos derivada en parte de las diversas funciones que adquiere el estado, los exiguos montos son destinados en su mayoría a solventar gastos de funcionamiento y de personal, por lo que el destinado a salud, obras públicas o educación es marcadamente menor. Estas áreas van a ser cubiertas en gran parte con los subsidios del gobierno federal que eran gestionados por los representantes provinciales ante la nación.

            La administración económica estatal de la provincia se caracteriza no sólo por la tremenda disparidad entre lo previsto en los presupuestos y lo que se recauda sino también en la fijación de objetivos o prioridades que orientan el gasto hacia actividades claramente improductivas. En la desagregación del gasto por áreas específicas para el período 1924-1933, se nota que mientras educación se mantiene entre un 10 y un 15%, y justicia lo hace entre un 14 y 17%, casi la mitad del presupuesto es asignado a la policía. En aquellas áreas donde la asistencia federal es mayor, educación y salud pública, los montos asignados son ínfimos y sólo alcanzan para mantener la estructura administrativa de las oficinas respectivas. 

Cuadro 6

Asignación presupuestaria por destinos específicos. En miles de pesos. 1924-1933

 

1924

1929

1930

1932

1933

Educación

      90

    170

    120

      90

      90

Policía

    330,4

    415,3

    415,8

    334,24

    315,42

Justicia

    124,8

    159,8

    154,8

    120,66

    131

Obras Públicas

      30

      50

      20

      20

      30

Salud Pública

        2

        2

        2

        1

        2

 

Total Presupuesto

 

741.748,00

 

1.130.600,00

 

1.040.660,35

 

854.280,00

 

819.244,74

 

Fuente: Idem cuadro 1  

Grafico A

Asignación presupuestaria por destinos específicos. En porcentaje sobre el total del presupuesto. 1924-1933

         El aumento en los montos destinados a la policía solamente se explica a partir de un incremento en la cantidad de agentes dependientes del estado.

Si bien es cierto que muchos de los agentes pertenecían efectivamente a la fuerza policial, tenemos sospechas que tras esas cifras se escondían gastos destinados a mantener una clientela de tipo político que actuaba en tiempos de elecciones. Es decir que se tomaban agentes, sobre todo en el área rural, que aseguraban el orden público pero que a la vez también aseguraban el resultado de las elecciones a cualquier precio; no en vano en la mayor cantidad de denuncias hechas por fraudes y violencia electoral estaban involucrados personal de policía rural[36].

Si bien los gastos de personal aumentan y lo hacen en esta particular actividad, en términos de empleo debemos decir que durante esta época era importante la presencia de oficinas del estado federal en la provincia debido a la progresiva extensión del Gobierno Nacional en la prestación de servicios públicos educación, sistema bancario, correo, entre otros.

En el Informe de Chavarría se consignaba que “Existen en la actualidad alrededor de treinta dependen­cias nacionales con un promedio general de empleados permanentes que oscila entre 1.800 y 2.000, sin contar los empleados pagados con subvenciones[37]. Los sueldos promedio de estos empleados eran de unos 200 pesos mensuales, valores superiores a los que percibían los empleados provinciales cuyos montos promedios eran de unos 90 pesos mensuales. 

            El crecimiento del presupuesto provincial que presentáramos anteriormente, se explica por este incremento en el personal y corrobora las estimaciones para 1926 en las que se calculaba que “Cerca del 50 por ciento de la población de la ciudad capital vive del presupuesto nacional; el 20 por ciento del presupuesto provincial; el 5 por ciento de ambas fuentes; el 20 por ciento de actividades afines a los presupuestos y el resto, de las rentas propias y de negocios indepen­dientes[38].

De acuerdo a esto, gran parte de la economía provincial se alimentaba básicamente del giro y transacciones de estos sueldos, esta característica no solo va a continuar a lo largo de los años, sino que se va a acentuar a tal punto que en nuestros días mas del 80 % de la actividad económica depende de los sueldos que paga el estado provincial, convirtiéndose así en el mayor empleador de mano de obra.

Cuadro 7

Personal dependiente del Estado Provincial según dependencias específicas

 

1924

1929

1930

1931

1932

Justicia

46

49

49

49

46

Policía

336

351

1.188

259

279

Poder Legislativo*

6

6

6

4

4

Poder Ejecutivo**

55

68

62

51

51

 

*Incluye Cámara de Diputados y Senadores

** Incluye Gobernación, Ministerio de Gobierno, Departamento de Obras Públicas, Consejo de Higiene, Registro Civil, Oficina de Estadística, Ministerio de Hacienda, Dirección de Rentas, Biblioteca, Contaduría y Tesorería General.

Fuente: Idem cuadro 1

 

Reflexiones finales

            Este ejercicio que realizamos sobre las finanzas de una provincia nos permite aventurar algunas ideas generales para dar cuenta del desempeño de las mismas en una coyuntura económica de vital importancia para el país.

En primer lugar las prioridades de la dirigencia política catamarqueña de aquellos años no pasaban por planificar políticas de desarrollo, mejor dicho, no existía la noción de planificación puesto que las voces de los gobernadores reflejan una mentalidad arraigada en la economía clásica, y en todo caso las intervenciones estatales serán fruto de la experiencia nacional; no se piensa en reducir el gasto sino que se opta por aumentar la presión impositiva.

Puede agregarse que la inestabilidad política conspira en contra de toda buena intención, que la hubo, para concretar cualquier plan de desarrollo. El factor político evidentemente primaba en el manejo de las finanzas, los gobernantes querían conservar los espacios de poder y esto llevaba a que la provincia se la administrara de forma deficiente y poco racional. ¿La lógica de poder puede explicar el crecimiento del déficit público?, la orientación del gasto nos indica la respuesta. Este punto es interesante en la medida que no existía una preocupación sobre  lo que implicaba para el futuro el incremento desmedido de la deuda pública y del déficit fiscal; esto parece revelar una falta de ideas sobre las políticas ha implementar para solucionar los problemas, que se suponen se los conocen con anterioridad al ejercicio del poder. Por otra parte había una creencia generalizada en la dirigencia política local que los problemas estructurales de la provincia debían ser solucionados por fondos aportados por el tesoro nacional. Si esto es así, cabe preguntarse si las soluciones no estaban contemplados en los acuerdos políticos previos a la elaboración de las lista de candidatos.

Algunas pistas hemos dado en este estudio de caso, pero sin duda quedan varias preguntas que necesitaran de nuevos abordajes para responderlas. Por lo pronto las finanzas comienzan a reflejar la sutil interacción estado-economía-ciudadano que envuelve su existencia; y esta interacción permite advertir que en los espacios provinciales la definición y ejecución de políticas publicas de desarrollo regional, en un contexto político marcadamente centralista en lo partidario y en lo político-económico, quedaban determinadas por las necesidades de oferta de bienes públicos, a la vez que estaban limitadas a la acción personal de los dirigentes políticos.

 

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Abreviaturas

AMHC: Archivo y Museo Histórico de Catamarca

BS.:    Biblioteca del Senado

BPJH:  Biblioteca Provincial “Dr. Julio Herrera”


[1] Los mejores análisis sobre el desempeño de las economías latinoamericanas para el período siguen siendo Rosemary Thorp (comp.), América Latina en los años 30. El rol de la periferia en un mundo en crisis, )Mexico: FCE, 1988); y Daniel Diaz Fuentes, Crisis y cambios estructurales en América Latina. Argentina, Brasil y México durante el período de entreguerras, (México: FCE. 1994)

[2] Aldo Arnaudo, Cincuenta años de política financiera argentina (1934-1983), (Buenos Aires: El Ateneo, 1987). Roberto Cortes Conde, Dinero, deuda y crisis. Evolución fiscal y monetaria en la Argentina, 1862-1890, (Buenos Aires: Sudamericana, 1989). Horacio Juan Curccorese, Historia económica financiera argentina (1862-1930), (Buenos Aires: El Ateneo, 1966). Carlos Marichal, “Liberalismo y política fiscal. La paradoja argentina 1820-1862”, en Anuario IHES, Tandil. 1995

[3] A modo de ejemplo Aldo Arnaldo, “El sistema financiero, 1945-1983”, en Nueva Historia de la Nación Argentina, T VIII, (Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia-Planeta, 2001). Roberto Cortes Conde, “Las finanzas públicas y la moneda en las provincias del interior”, en Nueva Historia de la Nación Argentina, T V, (Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia-Planeta, 2000)

[4] Nos referimos entre otros a Carlos Díaz Alejandro, Ensayos sobre historia económica argentina, (Buenos Aires: Amorrortu, 1975). Di Tella y Zymelman, Las etapas del desarrollo económico argentino, (Buenos Aires: Eudeba, 1967). Aldo Ferrer, La economía argentina, (México: FCE, 1992). Pablo Gerchunoff, Lucas Llach, El ciclo de la Ilusión y el Desencanto. Un siglo de Políticas Económicas Argentinas, (Buenos Aires: Ariel, 1998). Mario Rapoport, Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2000), (Buenos Aires: Macchi, 2000). Gerardo Della Parlera, Anthony Taylor, Tensando el ancla. La caja de conversión argentina y la búsqueda de la estabilidad macroeconómica, 1880-1935, (Buenos Aires: FCE, 2003)

[5] Oscar Oszlak, La formación del estado argentino. Orden, progreso y organización nacional, (Buenos Aires: Planeta. 1997)

[6] Juan Carlos Garavaglia, “El despliegue del estado en Buenos Aires. De Rosas a Mitre”, ponencia presentada en V Congresso Brasileiro de Historia Económica, ABPHE, Brasil, 2003

[7] Tulio Halperin Donghi, Guerra y finanzas en los orígenes del estado argentino (1791-1850), (Buenos Aires: Ed. de Belgrano, 1982), (hay reedicion, Prometeo Libros, 2005). Juan Carlos Garavaglia, “La apoteósis del Leviathán: El estado en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX”, en Latin American Research Review, Volume 38, Number 1, 135-168, 2003.

[8] Las relaciones financieras entre las provincias y el estado nacional es un tema de historia económica que mantiene relevancia en vistas de las actuales dificultades para acordar un nuevo régimen de coparticipación de impuestos. Ver entre otros Oscar Cetrángolo; Juan Pablo Jiménez: Las relaciones entre niveles de gobierno en Argentina. Raíces históricas, instituciones y conflictos persistentes. Serie Gestión Pública 47, (ILPES-ONU, Chile, 2004). Jorge Gaggero; Federico Grasso: La cuestión tributaria en Argentina. La historia, los desafíos del presente y una propuesta de reforma.  Documento de Trabajo Nº 5, julio, Bs. As. CEFIDAR,  2005

[9] Es casi imposible mencionar todos los trabajos que se hicieron sobre las finanzas provinciales del siglo XIX, en estas últimas décadas se ha potenciado este interés como una forma de dar cuenta del proceso de construcción estatal; de esa producción destacamos. José Carlos Chiaramonte, et. al “Finanzas públicas de las provincias del litoral, 1821-1841”, en Anuario IHES, N° 1, (Tandil: 1986), 159-198. José Carlos Chiaramonte Mercaderes del litoral. Economía y sociedad en la provincia de Corrientes, primera mitad del siglo XIX, (Buenos Aires: FCE. 1991). José Carlos Chiaramonte “Finanzas públicas y política interprovincial: Santa Fe y su dependencia de Buenos Aires en tiempos de Estanislao López”, en Boletín del Instituto Ravignani, N° 8. Buenos Aires: 1993. Cortes Conde, Dinero, deuda…, Silvia Romano, “Finanzas públicas de la provincia de Córdoba (1830-1855)”, en Boletín del Instituto Ravignani, N° 6, 1992. Silvia Romano, Economía, sociedad y poder en Córdoba. Primera mitad del siglo XIX, (Córdoba: Ferreyra Editor, 2002). Marta Bonaudo, Elida Sonzogni “El problema de la fiscalidad en la reorganización del estado provincial de la etapa posrosista. Santa Fe (1853-1880).”, XV Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Tandil. 1996. Luis Coria, “Las finanzas provinciales en tiempos de Rosas”, Anales AAEP Mendoza: 1998. Luis Coria, Roberto Varo, “Federalismo y república reales en tres décadas de presupuestos provinciales (Mendoza, 1853-1913)”, Anales AAEP Córdoba, 2000. Ana Ferreira, “Las finanzas públicas de la provincia de Córdoba (1820-1855)”, Investigaciones y Ensayos, 49, (Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia, 1999). Félix Converso, Finanzas públicas y mercado de mercancías en el siglo XIX, Cuadernos de Trabajo 13, 14, (Córdoba: Centro de Estudios Históricos, 1995). Félix Converso, “La complejización del estado fiscal ante la expansión del mercado”, Estado, Mercado y Sociedad II, (Córdoba: Centro de Estudios Históricos, 2001). Roberto Schmit, “Enlaces conflictivos: comercio, fiscalidad y medios de pago en Entre Ríos durante la primera mitad del siglo XIX”, en Maria Irigoin, Roberto Schmit (edit.), La desintegración de la economía colonial. Comercio y moneda en el interior del espacio colonial (1800-1860), (Buenos Aires: Biblos, 2003),  251-276. Roberto Schmit, Ruina y resurrección en tiempos de guerra. Sociedad, economía y poder en el oriente entrerriano posrevolucionario, 1810-1852, (Buenos Aires: Prometeo Libros, 2004). Santiago Rex Bliss, “La fiscalidad provincial entre la formación del estado y el despegue azucarero, Tucumán 1850-1890”, XVII Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Tucumán, 2000. Santiago Rex Bliss, “Las finanzas provinciales en la Argentina del orden liberal. Tucumán 1852-1876”, Coloquio “La modernización de los sistemas fiscales en América Latina y el mundo ibérico”, PUCP. Lima, 2005. Enrique Schaller, “La formación de una provincia Argentina. Administración y finanzas públicas en Corrientes  (1810-1824)”. III Jornadas de Historia Económica, AUDHE, Montevideo, 2003. Gustavo Paz, Guillermo Nakhle, “Finanzas provinciales. Salta 1829-1852.”, XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Neuquén, 2004. En el caso de las finanzas municipales los trabajos son más escasos, Marta Bonaudo, Elida Sonzogni, “Las finanzas municipales: una asignatura pendiente en la historiografia argentina del siglo XIX. El caso de Santa Fe (1953-1890)”, en América Latina en la Historia Económica, N° 7, (México: Instituto Mora, 1997), 27-34. Viviana Conti, Salomé Boto, “Finanzas municipales en el siglo XIX. La emisión monetaria como recurso fiscal en argentina”, en América Latina en la Historia Económica, N° 7,(México: Instituto Mora, 1997), 35-45. Félix Converso, Un mercado en expansión. Córdoba 1870-1914. (Córdoba: Centro de Estudios Históricos, 2001), capítulo VI y Laura Valdemarca, Comerciantes contra mercado. Elites mercantiles y política en la Córdoba moderna, (Córdoba: Universitas, 2003), capítulo IV

[10] Maria Justiniano; Maria Tejerina, “La relación Estado-región a través de los presupuestos provinciales. El caso de Salta durante el boom agroexportador”. Asociación Argentina de Historia Económica, Mendoza, 2002. Maria Justiniano; Maria Tejerina, “Estado, finanzas y familias: Los presupuestos provinciales y su ejecución. El caso de la Provincia de Salta (1880-1914)”. III Jornadas de Historia Económica, AUDHE. Montevideo, 2003. Maria Justiniano; Maria Tejerina, “Impuestos, Estado y familias: un negocio para pocos en la Salta de fines del siglo XIX”, XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Neuquén, 2004. Luis Alvero, Carlos Ibáñez, La relación Estado-Ciudadano en el Noroeste Argentino en la transición del Siglo XIX al XX. Recaudadores y Contribuyentes en Catamarca. 1890-1910”, III Congreso Internacional de Historiadores Latinoamericanistas y del Caribe, Pontevedra, 2001. Santiago Rex Bliss, “La fiscalidad…”. Santiago Rex Bliss, “Las finanzas…

[11] Félix Converso, “El crédito bancario a las finanzas públicas falentes”, XI Congreso Nacional y Regional de Historia Argentina, (Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia, 2001). Félix Converso, Un mercado en expansión. Córdoba 1870-1914, (Córdoba: Centro de Estudios Históricos, 2001). Laura Valdemarca, Comerciantes... Félix Converso, La complejización… Félix Converso, Las crisis en el mercado rural. Córdoba, del Centenario a la “Gran Depresión”. (Córdoba, Centro de Estudios Históricos, 2004)

[12] Para Córdoba, Félix Converso en La crisis…hace mención al desempeño de las finanzas públicas durante las tres primeras décadas del siglo XX y los efectos de la crisis del 30. Las finanzas municipales han sido abordadas en Pablo Fernández Irusta, “Política y finanzas en un municipio conservador. Avellaneda 1922-1930”, XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Neuquén, 2004. Ricardo Vicente, El pan de la discordia. Política fiscal, económica e ideologías en la Avellaneda de los años ’30. IIHES, Facultad de Ciencias Económicas, UBA. s/f

[13] MANN,A., SCHULTHESS, W. (1981): “El nivel y la composición del gasto real del sector gubernamental de la República Argentina: 1930-1977”; en Revista Desarrollo Económico, vol. 21 nro. 82, 1981. Elena Salerno, M; JIMENEZ, Andrés Regalsky, “Finanzas públicas e inversiones en un período de transición: la inversión pública en ferrocarriles y obras de salubridad entre 1900 y 1940”, XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Neuquén, 2004. M Arriague, “Consistencia de las políticas monetarias y fiscales de Argentina durante la segunda guerra mundial”, XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Neuquén, 2004

[14] T. Reutz, “Ilusiones fiscales, dimensión y método de financiamiento del déficit fiscal argentino, 1928-1972”; en Ciclos en la historia, la economía y la sociedad, Año 1, vol. 1 nro. 1, 1991. Fabio Nigra; Hadid, J (2004): “La crisis mas los pobres. El financiamiento del estado argentino en la crisis de 1930” III Jornadas de Historia Económica, AUDHE, Montevideo, 2004

[15]. Luis Alvero; Carlos Ibáñez, “La Economía Estatal en los años de crisis. Evolución de los Recursos y Gastos de los gobiernos de Catamarca. 1924-1932”, XVIII Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Mendoza, 2002. Luis Alvero; Carlos Ibáñez, “La Economía Estatal en Catamarca. Análisis de la evolución de los ingresos y gastos según los presupuestos provinciales entre 1932 y 1935”, III Jornadas de Historia Económica, AUDHE, Montevideo, 2003. Luis Alvero; Carlos Ibáñez, “La Economía de Catamarca a partir de los ingresos y gastos según los presupuestos provinciales entre 1936 y 1942”, XIX Jornadas de Historia Económica, Asociación Argentina de Historia Económica, Neuquén, 2004

[16] Armando Raúl Bazan, Historia de Catamarca, (Buenos Aires: Plus Ultra, 1996). Armando Raúl Bazan et. al, La restauración conservadora. Catamarca 1930-1943, (Catamarca: Sarquís, 2000), Ramón Rosa Olmos, “Historia contemporánea de Catamarca 1862-1930”, en Academia Nacional de la Historia, Historia Argentina Contemporánea, vol. IV, 2° sección, (Buenos Aires: 1967)

[17] Juan Manuel Chavarria, El problema económico y social de Catamarca, Informe presentado a “La Prensa” por..., (Buenos Aires: El Ateneo, 1926). Gaspar Guzmán, Derroteros Catamarqueños, (Buenos Aires: Resumen, 1939)

[18] Carlos Alberto Acuña, Los Presupuestos de Catamarca y su importancia histórico-jurídica en la vida social, (Catamarca: La Unión, 1949)

[19] Segun Belini y Rougier “La historia financiera ha tenido un desarrollo destacado en el ámbito latinoamericano,, donde se reconoce su importancia para explicar el desempeño económico, en tanto los diseños institucionales en ese sector pueden promover o restringir el crecimiento y en especial la inversión productiva. Pero en la Argentina el retraso es más que notable, principalmente para los años que transcurren después de la crisis económica de 1930”  Claudio Belini, Marcelo Rougier, “Los dilemas de la historiografía económica sobre el peronismo: certezas dudosas, vacíos persistentes. Aportes para la construcción de una agenda de investigación.”, Seminario “La historia económica hoy. Balances y perspectivas”, Instituto Ravignani, Bs. As. 2005, mimeo. En el caso de Uruguay se ha avanzado de manera significativa, cfr. Magdalena Bertino; Reto Bertoni, Uruguay. Deuda pública y capital local, una compleja relación (1905-1939), Instituto de Economía, DT 08/03, UdeLaR. (Montevideo, 2003). Magdalena Bertino; Reto Bertoni, El estado uruguayo 1906-1930: El balance fiscal, economía y política, Instituto de Economía, DT 09/03, UdeLaR. (Montevideo, 2003) entre otros. Para el caso de México destacamos Luis Aboites Aguilar, Luis Jáuregui (coord.) Penuria sin fin. Historia de los impuestos en México Siglos XVIII-XX, (México: Instituto Mora, 2005).

[20] Marcos Chávez, “Las finanzas públicas en México, 1970-2000. Crónica del fracaso de la política fiscal”, en Aboites Aguilar, Jáuregui (coord.) Penuria… ,213

[21] Fabio Nigra, Hadid, La crisis….,3

[22] Marcelo Carmagnani (1994): Estado y mercado. La economía pública del liberalismo mexicano, 1850-1911, (México: FCE. 1994)

[23] Ramón Clero Ahumada, “Nuestro Sistema Rentístico (Mensaje a la Legislatura)”, en Antonio Larrouy; Manuel Soria Autonomía Catamarqueña. Homenaje en su primer centenario, (Catamarca: Sarquis, 1996), 163-164

[24] Maria Dolores Béjar “Uriburu y Justo: el auge conservador (1930-1935)”, en AA.VV. Presidencias y golpes militares del siglo XX, Tomo I, (Buenos Aires: CEAL, 1986),  88

[25] Tercer Censo Nacional levantado el 1° de junio de 1914, Tomo X Valores mobiliarios y estadísticas diversas, (Buenos Aires: Talleres gráficos de L.J. Rosso y Cia., 1917), 354

[26] Según el Censo de 1914, Catamarca poseía una población de mas de 100.000 habitantes; según Chavarría “A base de esas cifras y del cómputo de los demás factores de crecimiento de la población [...] en el corriente año llegaría a 107.000 habitantes; pero, [...] el éxodo de trabajadores y de familias significa una despoblación anual de 1.324 personas [...]; de modo que si del calculo del aumento vegetativo e inmigratorio resulta una población actual de 107.000 y la disminución en diez  años da 14.000, la población en el presente será alrededor de 93.000 habitantes.”. Chavarria, El problema…,242

[27] Todas las cifras están expresadas en pesos corrientes

[28] Chavarria, El problema ...,176

[29] Agustín Madueño Mensaje del Excmo. Señor Gobernador de Catamarca Agustín Madueño al inaugurarse el período ordinario de Sesiones de las HH. Cámaras, (Catamarca: Casa Reginato, 1925), 8

[30] Chavarría, El problema ..., pagina 196 y  AMHC, Hacienda, c. 878, Dirección General de Rentas, Memoria del ejercicio económico de 1929, fojas  4,5. En 1926 se calculaba como recurso de deuda atrasada la suma de 127.000 pesos m/n; y para 1929 unos 100.000 pesos m/n

[31] Estos impuestos fueron establecidos en 1899 por ley n° 3.764

[32] Los datos sobre precios de artículos de consumo y montos de salarios y jornales (por día y mes) para distintas ocupaciones se encuentran en Chavarría, El problema ..., paginas 164-65; 184-8)

[33] La descripción discriminada de la deuda pública de la Provincia se encuentra en AMHC: Hacienda, c. 878, Dirección General de Rentas, Memoria del Ejercicio Económico de 1929 de la Dirección General de Rentas, Cuadro 13,fojas 51 a 54.

[34] Rodolfo Acuña Mensaje del Gobernador de la Provincia Dr. Rodolfo Acuña leído en la Asamblea Legislativa del 2 de mayo de 1932, (Catamarca: Imprenta Buenos Aires, 1932), 6

[35] Agustín Madueño, Mensaje del Gobernador de la Provincia Don Agustín Madueño a la Honorable Legislatura, (Catamarca: Domingo Reginato, 1926), 10

[36] Este aspecto lo desarrollamos con mayor profundidad en Carlos Ibáñez; Luis Alvero et. al. “Practicas y procesos electorales en el Noroeste Argentino. Catamarca en las Primeras Décadas del Siglo XX (1915-1923)”, en EIAL, Tel Aviv University, Vol. 14, N°2, 2003, 71-98

[37] Chavarría, El problema ..., 181

[38] Chavarría, El problema ..., 182

 

 

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