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Universidad Nacional de Salta
 


REVISTA

ESCUELA DE HISTORIA
Año 4, Vol. 1, Nº 4, 2005
 

Articulos

PATRIA Y HÉROES EN EL FOLKLORE DEL N.O.A.

Carmen del Valle Espeche *

                                                                                     Claudia Guaymás* 

 


PATRIA Y HÉROES EN EL  FOLKLORE DEL N.O.A.

RESUMEN

Dentro del marco del proyecto «Independencia y surgimiento de las naciones: fundación, celebración y elegía en el discurso poético», en este trabajo analizamos la vertiente de la poesía histórica tradicional e intentamos relevar las figuras de los héroes de la Independencia.

A partir de las propuestas y estudios desarrollados por Augusto Raúl Cortazar  en el ámbito del folklore y específicamente del “folklore literario”, más el aporte del análisis del discurso y el comparatismo literario, abordamos un corpus de composiciones poéticas que refieren hechos históricos del norte argentino, comprendidos entre los años 1800 y 1830. La selección se efectuó sobre los cancioneros del N.O.A. recopilados por Alfonso Carrizo y Olga Fernández Latour.

Tomando como ejes las ideas de “patria” y “libertad”, analizamos la evolución cronológica y las formalizaciones discursivas de estas nociones, además de atender al contexto histórico de producción y a la representación de los actores socio-políticos (patriotas/enemigos/ héroes). Entre éstos resulta llamativa la ausencia, en el cancionero folklórico provincial, de Martín Miguel de Güemes, en tanto figura relevante de la historiografía salteña. Al respecto, se repasan y ofrecen algunas hipótesis que, de todos modos, no cierran una cuestión que puede seguir dilucidándose.

HOMELAND AND HEROES IN THE NORTH-WEST ARGENTINE FOLKLORE

ABSTRACT

Within the project Independence and emergence of Nations: Foundation, Celebration and Elegy of Poetical Discourse, in the present work we analyse traditional historical poetry and intend to survey the heroes’ figures of Independence. Considering Augusto Raúl Cortazar’s  proposal and his studies in folklore -specifically in literary folklore-  as well as the contributions of discourse analysis and literary comparatism, we study a corpus of poetical compositions referred to historical events of north-west Argentina between 1800 and 1830. The selection of the material was made from the book of lyrical poems collected  by Alfonso Carrizo and Olga Fernández Latour. Having as starting point the ideas of “homeland” and “freedom”, we analyse the chronological evolution and discourse configuration of these notions, as well as the production historical context and the representation of the socio-political actors involved (patriots/enemies/ heroes). Among these, Martín Miguel de Güemes is not present. This fact attracts our attention since he is an important figure of Salta’s historiography. In this respect we offer some hypotheses that, anyway, do not conclude a reasearch that may be continued.

  * Investigadoras del Proyecto de Investigación Nº 1072 del Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta

PATRIA Y HÉROES EN EL FOLKLORE DEL N.O.A.

 

 En el marco del proyecto denominado «Independencia y surgimiento de las naciones: fundación, celebración y elegía en el discurso poético», nos centraremos en la vertiente de la poesía histórica tradicional. Para ello, creemos necesario prazecisar algunos conceptos como folklore y folklore literario.

Siguiendo los estudios y propuestas realizados, en este ámbito, por el doctor Augusto Raúl Cortazar podemos afirmar que “el folklore en general... comprende todas las manifestaciones  tradicionales con valor funcional en la vida del pueblo”.

Puesto que nuestro objetivo es relevar el sentir del pueblo respecto del surgimiento de la patria, realizamos dentro del corpus folklórico una selección que comprende - entre otras formas literarias-  coplas, décimas, canciones y romances.

Por lo tanto, consideramos conveniente delimitar el ámbito del folklore que analizaremos. Se trata del «folklore literario» entendido como «el que agrupa las manifestaciones de esta índole, en prosa y en verso: cuentos, leyendas, romances, coplas, seguidillas, villancicos, etc.» Cabe recordar que, aunque se califique al folklore de “literario”, éste debe responder a sus rasgos caracterizadores universales, que son: oralidad, tradicionalidad, anonimia, popularidad, localización, vigencia social y funcionalidad

La  oralidad se refiere al uso de la palabra hablada, como único medio de transmisión que, como es sabido, se consolida con el paso de generación en generación. A través de la oralidad es posible encontrar variantes o versiones de una misma composición poética, ya sea en distintas épocas o lugares.

La tradicionalidad, como lo señala su etimología, significa la “entrega” del patrimonio cultural que una generación efectúa a la siguiente. Este es el caso de la copla, la composición poética más auténticamente popular y tradicional del folklore literario poético.

  En cuanto a la anonimia podemos decir que se caracteriza por la ausencia de un autor reconocido; de allí que el pueblo perciba como propia la creación y se sienta autorizado a recrearla permanentemente. En tal recreación la comunidad deja impresos aquellos rasgos típicos que la identifican y nos permiten, a la vez,  hablar de popularidad. Esta característica suele percibirse en zonas alejadas de la influencia «modernizante’’.

En lo que respecta a la localización, se puede observar que el entorno influye fuertemente en el decir folklórico. 

Por otra parte, cuando una comunidad elige determinados temas o formas métricas «anteriores» para referirse a una situación actual, podemos hablar de vigencia.

 El último rasgo caracterizador del folklore es la funcionalidad, entendida como la intención de informar sobre sucesos coetáneos significativos, aunque  también puede perseguir la manifestación de la euforia, la crítica o la ridiculización de algún personaje o acontecimiento.

Cabe aclarar que todo fenómeno folklórico implica un conjunto de elementos en el que se entrecruzan todas las características mencionadas anteriormente; por otra parte, no hay que olvidar que siempre conforma un hecho más complejo que incluye, además de la letra, el acompañamiento musical, el cantor, los bailarines, el auditorio y una circunstancia histórica concreta.

Es oportuno señalar que para este trabajo recurrimos a los cancioneros del N.O.A. recopilados por Alfonso Carrizo y Olga Fernández Latour. No nos fue posible mantener la integralidad del hecho folklórico, puesto que el corpus seleccionado se conformó con textos literarios, originalmente orales pero hoy fijados por la escritura. Olga Fernández Latour, al respecto, afirma que tanto la manifestación oral del cantar como el paso de dicha poesía a la letra impresa corresponden a dos etapas diferentes, pero igualmente válidas del folklore literario.

Cantares históricos en el folklore

 Son composiciones poéticas que se refieren a hechos significativos para la historiografía y para el sentir popular de la región y a través de ellas es posible rastrear el nacimiento de las ideas de “patria” y “nacionalidad”. En Argentina esto sucede en el período comprendido entre los años 1800 y 1830 aproximadamente. Por esta razón el corpus seleccionado incluye composiciones folklóricas que relatan hechos como las invasiones inglesas, la derrota de Ayohuma, el fusilamiento de Dorrego o los conflictos limítrofes con Chile, entre otros.3  En las siguientes coplas  reconocemos algunos de esos acontecimientos:

 ¿Ves aquel bulto lejano

que se pierde atrás del monte?

Es la carroza del miedo

con el virrey Sobremonte. (CHA)

 

 ¡Palomita, palomita,

palomita de la Puna,

a Belgrano lo vencieron

en la pampita de Ayuma! (CHNA)

 

Si Dios me presta la vida,

y el Arcángel San Gabriel,

voy a buscar a Lavalle

para juntarme con él. (CPS)

 

Si bien es cierto que los cantares  generados por hechos de la historia regional configuran un sector importante dentro del cancionero popular tradicional -como lo advierte Fernández Latour-  debemos reconocer que en el breve período histórico que abordamos este tipo de composiciones es escaso.

La representación de la patria y la presencia de sus héroes

Dentro del actual territorio argentino centramos nuestro análisis en textos recogidos en la región del noroeste, teniendo en cuenta que en este espacio geográfico se produjeron muchos de los sucesos que incidieron en el proceso de construcción de la Nación.

En el siglo XIX el  N.O.A. se convirtió en un punto clave de las guerras por la Independencia, debido a su carácter de paso obligado hacia Buenos Aires, para las tropas realistas asentadas en el Alto Perú.

La idea de “patria” puede ser abordada teniendo en cuenta distintos aspectos, como por ejemplo la evolución temporal, el espacio geográfico, la espiritualidad del pueblo que lo habita, la búsqueda mancomunada de la soberanía política o el reconocimiento/olvido de sus “héroes”. Y en un recorrido a través del análisis discursivo, se constata cómo la patria se va representando y perfilando por el juego de semas positivos y negativos, que trasuntan tanto la situacionalidad como las evaluaciones y actitudes pasionales de los enunciadores.

En una glosa del año 1810, que presenta tres versiones, se puede advertir que para el pueblo la palabra “patria” es un concepto distante e incomprensible, que se opone a todo aquello que el yo lírico valora: los bienes, la familia, el trabajo, las leyes. Es decir que lo concreto y cercano pierde seguridad frente a la nueva idea:

 

Nuestra vida y nuestros bienes

No los contamos seguros,

Porque en trabajos y apuros

A cada instante nos tienen,

Las comisiones que vienen

Todas con crueldad nos tratan;

Vacas, caballos y plata,

Todo nos quieren quitar.

No nos dejan trabajar

Y vienen gritando¡ patria!

 

Nada queda garantido

desde que patria se dijo,

ni cuenta el padre con su hijo

ni la mujer con marido.

Las leyes han abolido.

 

Marcha el hombre a padecer

Y lo llevan sin saber

A qué fin lo obligan tanto,

Mientras lloran su quebranto

Los hijos y la mujer.

 

Las guerras van para largo

Y todos buscan el cargo

Sin distinguir la opinión. (CPS)

 El yo lírico deja en claro  que no comulga con la idea abstracta de “patria”.

Si avanzamos un poco más en el tiempo, hacia 1812, el concepto de “patria” se ha modificado porque el enfrentamiento bélico se instaló en la región, adquiriendo un carácter más próximo y cotidiano, hasta el punto de que el pueblo se involucre en los sucesos que ya siente como propios. Ahora, “patria” es sinónimo de terruño, de “patria chica” y, por ella, el yo poético está dispuesto al sacrificio.

 

Vamunus, compañeritos,

a defender la bandera

que la sangri de la puna

no se redama andiquiera. (CHNA)

 

En un texto de 1818, que se diferencia del resto del corpus, se retoma el primer concepto de patria. El yo poético se distancia a través del uso de la tercera persona, lo que le permite enfatizar las diferencias sociales que existen y asumir un tono sumamente crítico, aunque dolido por las injusticias que observa. Más allá de este distanciamiento, queda en claro que su decir pertenece al pueblo identificado como “el pobre”.

Nos parece interesante el hecho de que el poema no trata una situación en particular, sino que más bien hace una generalización respecto del momento histórico del país y a partir de allí se reflexiona:

 

Se levantan montoneras

a causa del mal manejo

porque esto no es el espejo

de la patria verdadera. ( CHTA)

 

El concepto que venimos analizando adquiere un nuevo sentido luego de la proclamación de la Independencia de Argentina, Chile y Perú, ocurrida entre 1816 y 1821. Al desaparecer la imagen de los realistas se toma conciencia de que la patria es el suelo, el espacio que se habita, pero que ahora está amenazado por nuevos enemigos externos -los países limítrofes– cuyos habitantes aparecen denostados a través de diversos recursos literarios como el humor, la animalización o la ridiculización.

El mayor ensañamiento se da contra Bolivia, seguramente por la cercanía y el trato cotidiano que existe. Prueba de esto es un cantar salteño:

 

De su país vienen desnudos,

hambrientos y desgreñados

perseguidos y ultrajados,

coqueros y cabelludos.

Así se vienen peludos

a ver si su mal se alivia

en esta tierra más tibia

que “La Puna” en que han vivido:

como zorros que han huido

son  los collas de Bolivia. (CPS)

 

Para referirse a Chile se utiliza un tono menos virulento, aunque no deja de enfatizarse la representación  infamatoria del “otro”, sobre todo por su afán invasor:

 

A mi patria la persiguen

los chilenos con ardor,

antes que mi patria muera

muera Chile por traidor.

 

Amenazan los chilenos

y nos ponen asechanzas

porque están con la esperanza

de gozar sitios ajenos. (CPS)

 

Es llamativo que el trato para con el Brasil sea mucho más suave, teniendo en cuenta la gravedad de los conflictos que existieron con ese país. Una copla del año 1826 expresa:

 

Alta va la bala,

déjala venir,

a mí no me matan

balas del Brasil. (CHTA)

 

Constatamos así, a través de un abordaje diacrónico, el paso del sentimiento vacilante o predominantemente negativo de la patria, a otro de afirmación y exaltación, en el que ya están claramente diseñados dos campos semánticos antagónicos: el de la patria y el de sus denostados enemigos.

En el marco de las luchas por la Independencia  se insertaron las figuras de los héroes y el pueblo estuvo en contacto con ellos. Según la afirmación de Alfonso Carrizo, este contacto es una condición indispensable para que el pueblo transforme sus vivencias en canto. Es decir que la poesía popular nace de los hechos, de las cosas reales que el emisor ve, que conoce y  que impresionan su sentir.

Efectivamente, los actores históricos que el pueblo argentino guarda en su memoria  a través de la poesía folklórica son –entre otros-  Belgrano  y San Martín, aunque con una escasa cantidad de composiciones, a pesar de la gran importancia que estas figuras tienen en los imaginarios historiográfico y social.

Seleccionamos dos ejemplos de entre las coplas dedicadas a Manuel Belgrano:

Manuel me dio una cinta

Belgrano me dio un cordón,

Por Manuel yo doy la vida,

Por Belgrano el corazón.  (CHA)

 

Resulta innegable el carácter más retórico de esta composición (ya que el mismo formato se encuentra con otra temática)5 , y en ella se cumple también una característica reiterada: el hecho de que el personaje o el acontecimiento histórico alcanza una dimensión de cercanía y familiaridad, por referencia al yo o al tú de la situación enunciativa básica.

En la segunda copla, el dato de la historia -la derrota del héroe- adquiere, a través de reiteraciones y del diminutivo, una fuerte carga de afectividad:

¡Palomita, palomita

Palomita de la Puna,

A Belgrano lo vencieron

En  la pampita de Ayuma! (CH.A)

 

A San Martín se lo muestra en plena batalla (por la selección y fijación de una escena de intensidad dramática):

Allá viene San Martín,

Con toditos sus soldados,

Sabliando va al enemigo

Con el brazo levantado. (CPS)

 

Es interesante el caso de las coplas que refieren la batalla de Chacabuco que, sin ubicar a San Martín en el centro de la escena, pueden interpretarse como una celebración y un ensalzamiento oblicuo del héroe vencedor.

Día doce de febrero,

Entre la una y las dos,

Se dio la primera voz

-¡A sable los granaderos!

En Chacabuco empezó

Poco a poco el tiroteo

Hasta que, con más aseo,

Vivo fuego se encendió,

Un duro cuadro formó

El enemigo severo,

haciéndonos muy ligero

tal resistencia, de modo

que quiso perderlo todo,

el día doce de febrero. (CHA)

 

En relación con las figuras de los grandes héroes de la Independencia, una cuestión nos sale al paso: La diferencia en cuanto los modos y grados de la mitificación que alcanza Simón Bolívar en el ámbito grancolombiano. En efecto, y tal como lo han estudiado Germán Carrera Damas6  y Yolanda Salas7 , allí la mitificación del prócer, en el imaginario popular, alcanza niveles propios de una verdadera canonización, con las creencias, adhesiones y rituales que ella implica.

Isabel Cortazar de Seghezzo ha señalado los rasgos épicos de la figura de Bolívar en la lírica tradicional de esa región:

 (…) el héroe sigue vivo en la conciencia del pueblo, agigantado y mitificado, como símbolo de la unidad de América, de libertad, coraje, sacrificio, honra, fama, ilustración, que son los valores que caracterizan a los arquetipos de la epopeya tradicional.8 

 Pero además ha demostrado cómo en esos textos el héroe sobrepasa el nivel de la epicidad hasta alcanzar la divinización, a través de variados modos retóricos, entre los que destacamos la analogía con Cristo

 

El Libertador

es un majadero

Cristo y Don Quijote

son sus compañeros.

 

que decir Simón Bolívar

aquí es decir redención.10  (Ibid.) 

 

y el empleo de elementos míticos y maravillosos, algunos de ellos enraizados en la poesía tradicional española: 

            La barca de oro,

            el timón de plata,

            la quilla de acero,

            las velas de nácar.11 

 Volviendo a las recopilaciones de nuestro medio, debemos decir que también se hallan presentes actores secundarios aunque reconocidos por la historiografía, como Falucho, además de otros que no han accedido al documento.

Nos interesa plantear, en esta oportunidad, una cuestión que resulta llamativa en nuestro cancionero: la ausencia de Martín Miguel de Güemes, ya advertida por Alfonso Carrizo en los Cantares Históricos del Norte Argentino:

            De Güemes el pueblo no recuerda nada, y ninguna poesía popular sobre él he hallado en las crónicas de la época, a no ser aquellos dos versitos que trae doña Juana Manuela Gorriti en Páginas Literaria: «¿Dónde estás, astro del cielo?/¿Quién tu carrera cortó?12 

Fanny Osán de Pérez Sáez confirma esta ausencia y la contrasta con el abordaje que realizan autores como Julio César Luzzatto, Jaime Dávalos, Carlos Hugo Aparicio, José Ríos y Julio Díaz Villalba quienes recrean, en la lírica, una  figura heroizada de Güemes.

También desde la narrativa se reitera la representación del mito güemesiano. Así, Lugones en La guerra gaucha, en su intento de afianzar la identidad nacional, contribuyó a la heroización de Güemes, a quien llamó “el salvador de la Independencia en el Norte”. Y desde entonces su imagen ha ingresado una y otra vez al mundo de la ficción narrativa en textos como los de Juana Manuela Gorriti, Fernando Figueroa, Juan Ahuerma Salazar y Elsa Drucaroff.13 

Es evidente, entonces, que esta vigencia de Güemes en la cultura letrada no tuvo su equivalente en el ámbito del folklore literario: en el Cancionero popular de Salta, concretamente, no hay testimonios de que el pueblo lo glorifique o lo denoste. En realidad ni siquiera lo nombra. Pero entendemos que ello no es consecuencia del olvido sino que estamos frente a un silencio significativo. De todos modos, descifrarlo es una tarea compleja y puede dar lugar a múltiples hipótesis en las que se entrecruzarían tanto cuestiones socio-políticas (las luchas internas y cuestionamientos morales  que debió enfrentar el caudillo, las diferencias sociales que pesaban en el momento de su actuación política o la polémica personalidad del héroe que generó posiciones encontradas), como condiciones específicas para la emisión de la poesía oral y popular.

Juan Vansina afirma que cuando un cantor popular actúa ante un auditorio, y más aún, cuando canta hechos del dominio público, sólo tratará temas que determinen la adhesión de quienes lo escuchan, sustrayendo aquellos que pudieran provocar reacciones negativas de sus pares o superiores.14 

A partir de estas consideraciones, Fanny Osán de Pérez Saéz sostiene que el silencio acerca de Güemes en nuestro cancionero tiene que ver con el hecho de que su accionar político generó aceptaciones pero también rechazos en los diferentes sectores sociales, razón por la cual mal podía el cantor hallar un contexto favorable para el elogio popular al héroe.

Ahondando esta línea interpretativa, podríamos conjeturar que esa misma causa explicaría no sólo la ausencia de la mención enaltecedora de Güemes sino también la contraria, de detracción. Es decir que ninguna de las dos obtendría una aceptación unánime. De allí el silencio.15 

Finalmente, podemos señalar que no todo está dicho acerca de la presencia del héroe gaucho en la conciencia popular; aún es posible que la heroización producida en la literatura culta se extienda al imaginario del pueblo luego de transitar un largo y complejo proceso de folklorización. En palabras de Augusto Raúl Cortazar diremos que “no son datos decisivos ni el origen de los elementos que llegan a la masa popular, ni los medios en virtud de los cuales ella los ha adquirido; lo que cuenta es que el pueblo les haya impreso el sello de la actividad de su espíritu y del vigor de su cultura, cuando los modela o remodela a su imagen y semejanza”.16 

Nuestra investigación se encuentra en pleno proceso y consideramos que es preciso continuar indagando sobre esta problemática, a través de un trabajo interdisciplinario en el que se complementen los estudios históricos y literarios.

SIGLAS UTILIZADAS

CHA: Cantares Históricos  Argentinos

CHTA: Cantares Históricos de la Tradición Argentina

CHNA: Cantares Históricos del Norte Argentino

ACPA: Antiguos Cantos Populares Argentinos

CPS: Cancionero Popular de Salta

  


* Investigadoras del Proyecto de Investigación Nº 1072 del Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta

1 Cortazar, Augusto Raúl, Qué es el folklore, Ed. Lajovane, Buenos Aires, 1954, p. 85.

2 Ibídem.

3 Tanto Alfonso Carrizo (1939) como Olga Fernández Latour siguieron un criterio cronológico para organizar los textos de carácter histórico recogidos en los cancioneros.

4 Interesa señalar que idéntica escasez se advierte en el Cancionero popular cuyano, recopilado por Draghi Lucero (1992).

5 Olga Fernández Latour considera que la forma de esta composición es una de “las más tradicionales de nuestras coplas populares” (1960: 13). Y su persistencia se comprueba en un cantar posterior:”Quiroga me dio una cinta / y López me dio un cordón. / Por Quiroga doy la vida, / por López el corazón” (Cit. Ibidem: 38).

6 Carrera Damas, Germán, El culto a Bolívar. Esbozo para un estudio de las ideas en Venezuela, Ed. Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1973.

7 Salas, Yolanda, Bolívar en la historia en la conciencia popular, Ed. Universidad Simón Bolívar, Caracas, 1987.

8 Cortazar de Seghezzo, Isabel, “La figura de Bolívar en la lírica tradicional” en En torno a Bolívar: imágenes, imágenes (Alicia Chibán y Elena Altuna comps.), Ed. Consejo de Investigación- Universidad Nacional de Salta, Salta, 1999.

9 Ibídem, 125.

10 Ibídem, 126.

11 Ibídem, 119.

2 Carrizo, Juan Alfonso, Cantares Históricos del Norte Argentino, Ed. Biblioteca del Suboficial, Volumen 94, Buenos Aires, 1939, p. 19.

13 Nos referimos a “El General Martín Miguel de Güemes”, de Juana Manuela Gorriti (incluido en Obras completas, publicadas en 1994); Don Martín, de Fernando Figueroa (1994); Alias Cara de Caballo, de Juan Ahuerma Salazar (1984) y Conspiración contra Güemes (una novela de bandidos, patriotas, traidores), de Elsa Drucaroff (2002).

14 Vansina, Juan, La tradición oral, Ed. Labor, Barcelona, s/f.

15 Debemos estas reflexiones a Isabel Cortazar de Seghezzo, bajo cuya dirección trabajamos el apartado dedicado a la poesía tradicional, en  el Proyecto Nº 1072 del CIUNSa.

16 Cortazar, Augusto Raúl,  Op.Cit, p. 31.

 

 

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