Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico. Publicación de la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, para contribuir y difundir el conocimiento histórico.

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Universidad Nacional de Salta
 


REVISTA

ESCUELA DE HISTORIA
Año 3, Vol. 1, Nº 3, 2004
 

PANTALONERAS, CHALEQUERAS Y SAQUEROS, ACTORES DEL PROCESO ECONÓMICO COMERCIAL DE SALTA (1925-1982)

ESTHER MARIA TORINO

LILIANA HURTADO


 

RESUMEN

    Recuperados de la gran masa de obreros del vestido,  los sastres, las pantaloneras y las chalequeras emergen para  contar sus experiencias y a partir de ellas, permitirnos conocer el entramado de relaciones económicas y sociales tejidas a través de sus actividades.

    Iniciando el circuito de producción del traje a medida aparecen las casas de comercio y sastrerías locales como "La Mundial S.A.", entre otras. A partir de allí, los sistemas de trabajo se diversifican complejizando el proceso.

    La división del trabajo en el rubro de sastrería atenderá los criterios de división "por prenda" y "por sexo". Así,  haciendo de esta actividad su profesión habitual, hombres y mujeres se convertirán en asalariados- agremiados y consumidores.

El presente trabajo quiere representar un intento de análisis de un eslabón de la actividad comercial en Salta, en un período que abarca todo el siglo XX.

 ABSTRACT

     Once recovered from the wok massas of the dress, tailors and women who make trousers and vests arise to tell their experience to let us know about their financial and social relations through their activity.

    New stores, like "La Mundial S.A." and others were launched. Rey start a circuit of production of custom- made suits. The system of work is diversifical to be come a complex process.

    The division of work in tailoring will consider the criteria of division by piece of clothing and by sex. So, making of this activity their habitual skill men and women will be come wage earnesr, consumers and supported by an union.

    The actual paper would like to analyse a step in the financial activity in Salta, in the period that goes through all the XX century.

Introducción

En el presente trabajo se tratará de analizar un aspecto del desarrollo económico y social de Salta, enfocado desde una de las llamadas industrias no fabriles: la sastrería y enmarcado en un periodo de cambios y continuidades que se extendió por un espacio de sesenta años, en la vida provincial. La hipótesis que se intenta demostrar es que el sistema de trabajo de sastrería a domicilio y por encargo, permitió a los dueños de las casas de comercio acumular beneficios que se tradujeron en incremento del capital comercial.

    Se utilizaron fuentes oficiales y privadas, comentarios periodísticos y entrevistas personales realizadas a los actores sociales de la época.

    La sastrería a medida, efectuada por obreras y obreros domiciliarios tuvo importante desarrollo, a pesar de que esa actividad no fue registrada individualmente en los censos nacionales ni provinciales, como tampoco en los informes elaborados por las oficinas gubernamentales.

    Esta actividad propia de la ciudad capital tuvo un amplio mercado y la realizaban Tiendas de Ventas, dirigidas en gran parte por extranjeros, llegados a fines del siglo XIX y en el período de entreguerras.

    Elegimos la década del '20 como límite temporal inferior de la investigación porque entre esos años se produjo un cambio en la forma de afrontar las actividades comerciales en la provincia. La mayor demanda de indumentaria, efectuada por los sectores medios y altos vinculados con las industrias extractivas y sus derivados, la agro- industria azucarera y el impacto que significó el inicio del Ferrocarril Huaytiquina, más la profesionalización y ensanchamiento de la burocracia provincial, movilizaron la economía dando lugar a estas transformaciones.

    En la década del '20 la prosperidad salteña fue momentánea, de los tres factores señalados, las obras del Huaytiquina fueron las más dinámicas y las más cortas en el tiempo. Al paralizarse las mismas, la ciudad volvió a su ritmo anterior, pero con expectativas diferentes en sus pautas de consumo.

    Superada esta primera crisis la provincia enfrentó como en el resto del país la gran depresión, de la que se recuperó en forma paulatina durante las décadas siguientes, siendo para el caso que nos ocupa, la del '50, la más próspera.

     En el proceso de fabricación de las manufacturas textiles se empleó mano de obra local originada en antiguos talleres artesanales y capacitada en la Escuela de Arte y Oficios o en talleres de sastrería. Tenían control estatal y organización gremial, dependiente primero de la Iglesia y, con posterioridad del Estado.

La organización gremial alcanzó gran desarrollo en el periodo peronista y pos peronista. En esa etapa las trabajadoras y trabajadores del vestido consiguieron elevar la calidad de vida a partir de la implementación de las políticas sociales sustentadas en las leyes de protección al obrero.

     La vigencia del trabajo de sastrería a domicilio, objeto de la presente investigación, que se ocupa de pantaloneras, chalequeras y saqueros, recorre el horizonte temporal que va desde 1925 hasta la década del '80, coincidiendo con la vida de la Casa de Comercio "La Mundial", referente importante de la actividad y del período que hoy tratamos.

 La población de Salta (1925-1982)

La ciudad de Salta a principios del siglo XX mantenía una estructura social polarizada. De un lado encontramos a los vecinos principales que ha diferencia de épocas anteriores, desde comienzos de siglo, engrosaban sus filas con personas de sólida fortuna, blancos inmigrantes y de origen europeo quienes desarrollaban las actividades de estancieros, hacendados, prestamistas, profesionales liberales y burócratas estatales. Del otro lado estaban comerciantes menores, tenderos, almaceneros, hiladores, tejedores, labradores, carpinteros, sastres, talabarteros herreros y curtidores3  más los conchabados y siervos domésticos. Todos ellos se encontraban representados en las cifras poblacionales dadas por el Censo nacional de 1914 que en ese año señalaba para Salta 142.156 habitantes4.

     La inexistencia de fuentes censales para las décadas que transcurren entre 1914 y 1947 nos obliga a pasar a este último año donde se registran 290.8265  habitantes para la provincia de Salta. En estos momentos de la descripción es preciso ubicar geográficamente a la población. La necesidad de dar cifras poblacionales para el campo y la ciudad cobra relevancia en este estudio, solo en relación a la mano de obra, ya que al ser la producción textil a medida, una actividad urbana, se nutrirá, generalmente, de obreros urbanos.

Dicha clasificación, (urbano- rural), tiene menos importancia cuando nos referimos al mercado de consumo. La demanda de trajes a medida excedía el espacio urbano superando dicha división La clientela era atendida en el campo a través de viajantes, que pueblo tras pueblo de la provincia de Salta y de otras, recogía los pedidos de trajes a medida para luego ser entregados. La población urbana de la provincia en 1914 alcanzaba el 21,7% y la rural el 78,3%. En el año 1947 los porcentajes fueron: población urbana 39,6% y la rural 60,4%. La diferencia manifestada por el censo del '47 a favor del incremento de la población urbana da cuenta de un proceso sostenido de urbanización en la provincia. En ese año son considerados centros urbanos con más de 2.000 habitantes Capital, Oran, Metán, Campo Santo, Cafayate, Rosario de la Frontera, Rosario de Lerma, Anta y en 1948 se agrega la población urbana del departamento General San Martín creado en el mismo año.

     El incremento de la población de la provincia de Salta, descansa casi exclusivamente en el crecimiento natural de la misma. Los bajos porcentajes de población extranjera registrados por el censo de 1914 que asciende a 8,49% y el de 1947, a 8,42%, valores que incluían extranjeros trasatlánticos como de Estados vecinos, confirman dicha afirmación.

    El siguiente cuadro6  nos permite dar cuenta del total de la población de Salta y de los porcentajes para el campo y la ciudad hasta 1955. En el mismo podemos observar que la población crece año a año llegando a los 368.643 habitantes repartidos en una proporción casi equitativa entre el campo y la ciudad.  

     Para el año de 1960, la población total es de 412.854, correspondiendo para el área urbana 226.899 habitantes siendo la rural 198.953, En capital existe un total de población de 123.172 distribuida de la siguiente manera: población urbana 117.400 y población rural 5.772.

 El crecimiento de población sostenido durante toda la década del '50 y desde antes, sumado el aumento de la población urbana en detrimento de la rural, dan cuenta del avance y modernización económica de la provincia. Cabe aclarar que la constatación precedente coincide con la opinión vertida por el señor Francisco, administrador de "La Mundial" quien nos señalaba que la época de oro del traje a medida había sido la década del '50, momento en que la Tienda llegó a tener 100 empleados.

 En el período que transcurre hasta 1980 la población de la Provincia de Salta alcanza un total de 662.870 habitantes. Dos años después cerraba sus puertas La Tienda que fuera modelo en la fabricación y comercialización del traje a medida. Había aumentado la población pero esto no se tradujo en un aumento de la demanda, las transformaciones operadas al interior de la moda y el desarrollo industrial en materia textil jugaron en contra del rubro que involucraba a pantaloneras, chalequeras y saqueros, quienes habían visto reducidas sus actividades desde fines de 1970.

 Trabajadoras y trabajadores a domicilio    

    El aspecto de la realidad que hoy nos ocupa refiere a un sector de la población salteña dedicada a la fabricación de prendas de vestir masculina. Ellos y ellas son las pantaloneras, chalequeras y saqueros, actores activos en el proceso económico local, que lograron insertarse en el mercado de trabajo a través de la modalidad de "trabajadoras y trabajadores a domicilio".

En las fuentes que refieren al periodo de las guerras de la independencia, encontramos menciones referidas a éstos especialistas ocupados en la fabricación de uniformes para las milicias "El trabajo de sastres gozaba de mayor consideración que el trabajo de las mujeres costureras, puesto que a los primeros se les contrataba para la confección de los uniformes para los oficiales y los miembros de alto rango del ejercito; mientras que ellas se abocaban a confeccionar las prendas del grueso de los soldados"7. Posteriormente, esta misma actividad fue historiada dentro del sector artesanal conformando gremios. A principios del siglo XX los obreros del vestido a que hacemos referencia se ubican en el circuito productivo del traje a medida dominado por el capital comercial, como un apéndice de las tiendas y casas de comercio dedicadas a la compra y venta de artículos de ropería, calzados y confección de trajes a medida. Dentro de estas unidades económicas existían trabajadores del vestido mensualizados, que a diferencia de los domiciliarios, recibían una remuneración mensual estipulada por ley, en este caso, la que estipulaba la escala salarial de los empleados de comercio.

    Los menesteres que involucraban a los trabajadores domiciliarios, puede ser enmarcado en el modelo de manufactura dado por la fabricación de productos a partir del uso de máquinas y herramientas, Las prendas así obtenidas- trajes y ambos- según estén compuestos de tres o dos piezas, eran confeccionados a medida, cualidad que marcaba diferencia con la producción fabril por talles poco apreciada por los varones acostumbrados al buen vestir.

    Dentro del oficio existían categorías que estaban dadas por la fama ganada por aquellos. La puntualidad en la entrega de la prenda, la rapidez, la excelente terminación y la prolijidad eran condiciones que servían para diferenciar a los buenos obreros de aquellos otros llamados cargazoneros. Constituían este grupo obreras y obreros a quienes les faltaba alguna de las cualidades enunciadas anteriormente.

 El traje a medida fue una prenda que no escapó al movimiento "caprichoso" de la moda y como elemento inseparable de los hombres, integraba la cultura. A comienzos del siglo XX esta prenda reflejaba la mentalidad de la época donde los hombres de bien llevaban traje y corbata. Conforme fueron pasando los años su uso se fue extendiendo a otros sectores sociales. El movimiento de crecimiento de la demanda fue interrumpido con la incorporación del uso del jean o vaquero.

 El sistema de trabajo

El sistema de trabajo de los especialistas en la confección de ropa masculina a domicilio ofrecía particularidades que se hacen indispensable describir en este trabajo: El lugar que nucleaba la actividad era la sastrería, de éstas, las que hicieron historia a principios del siglo XX, en Salta fueron Casa Pinilla de Borelli- Fernández y Rollo; casa Villagrán, Casa Usandivaras, Casa Baccaro; Casa Lérida y La Mundial, esta última fundada en 1925 continuará su existencia hasta la década del '80. Con posterioridad se constituyen otras. En un listado del año 1972 figuran las siguientes sastrerías: La Mundial- Los 49 auténticos- Issa y Dekorisa- Morales y Peña- Viñaval- Zilli- Berezán- Ramírez y López y Sastrería Zelaya.

Es necesario destacar que algunas como la Mundial, Los 49 auténticos y El Guipur , además de confeccionar trajes, se dedicaban a la venta de ropa para hombres, niños y damas. Las relaciones sociales que se establecían entre el patrón (capitalista) y los operarios no eran uniformes en todos los casos, sino que el sistema permitía variadas combinaciones. A través de un ejemplo trataremos de dar cuenta de las modalidades:

Sastrería Zilli: El dueño de la sastrería, era el que ponía el capital y contrataba todo el personal necesario para la confección de las prendas. Para ello empleaba, variando el número según la demanda, a maestros sastres, oficiales y también ayudantes que trabajaban en el mismo taller existente en la sastrería, los mensualizados, y, además, se utilizaba el sistema de "trabajo a domicilio" que consistía en entregar las prendas cortadas y con todos los materiales necesarios para su cosido y terminado a obreras y obreros domiciliarios. En esta modalidad, el comerciante intermediario entre el cliente y el productor directo, dejaba a cargo de este último algunos gastos de fabricación como la electricidad y el carbón, ahorro que incrementaba la brecha entre el precio de costo y el precio de venta del traje en beneficio del capital. El precio del traje a medida consignado en una propaganda realizada en el diario "La Provincia", del día 30 de Julio de 1926, era: unos de $90, otros de $110 y los más caros a $140 8 El cortador, luego de tomar las medidas al cliente, confeccionaba el molde y procedía a cortar las prendas. A partir de ese momento del proceso productivo pantalones, chalecos y sacos, podían quedarse en la sastrería o partir hacia otros destinos, marcados por una división del trabajo determinada por prendas y por sexos, para su terminación. El obrero o la obrera en su domicilio y con sus instrumentos de trabajo - máquina de coser y plancha- procedía a finalizar la tarea que había comenzado en la sastrería.

La distribución desde la sastrería hacia el domicilio de los obreros y obreras como desde sus domicilios a la sastrería se llevaba a cabo de diferentes maneras: el saquero o la pantalonera podían pasar a buscar el "trabajo" y terminado el mismo entregarlo personalmente en la sastrería o, podía ocurrir que el dueño o el cortador hacía llegar el pedido a quien correspondía y luego pasaba a retirarlo, una tercera forma se materializaba por la combinación de las dos primeras. Estas particularidades jugaron en contra en el proceso de organización de los obreros pues las instancias de encuentro comunes para compartir experiencias de diferente índole, relacionadas con el oficio y consensuar posibles acciones, fue casi nulo.

 La Mundial "Gran Casa de Ventas"

La década del '20 marcada por la crisis de post guerra tuvo en Salta ciertas particularidades. El Ingenio San Martín ubicado en el departamento de Oran, comenzó su etapa productiva hacia 1921. La nueva agro- industria produjo reactivación económica en la zona norte de la provincia.

A la industria azucarera se agregó en la misma región, la explotación petrolera y hacia el Oeste de la Provincia se abrieron nuevas perspectivas con la construcción del Ferrocarril a Huaytiquina. Esta obra "era por ese tiempo, algo así como el salario de Salta, su gran esperanza" 9, rememoraban los salteños de entonces ante el periodismo local en 1975.

El Huaytiquina atrajo a profesionales, técnicos, obreros nacionales y extranjeros que desde los campamentos ubicados a lo largo de su recorrido, bajaban a la ciudad dando lugar a un activo intercambio económico en todos sus ramos. El de la vestimenta cobró marcada significación y las Tiendas y Casas de Venta de Ropa para varones, multiplicaron sus ofertas.

Estos negocios ubicados entre las calles Caseros y Alberdi, primera cuadra, atendían las demandas con ropas importadas preferentemente de Europa. Se destacaban la Casa Pinilla, Baccaro, Lérida, Villagrán como las más grandes. Continuando por Alberdi hacia el sur, negocios pequeños completaban el panorama comercial de la ciudad.

Hacia 1925, precisamente en abril abrió sus puertas La Mundial, importante y reconocido negocio que bajo el rótulo de "Gran Fábrica de Calzados y Casa de Ventas" permaneció en Salta por espacio de 60 años. Ubicada en una zona residencial, en una estratégica esquina entre las calles Mitre (arteria que nace en la plaza principal) y Boulevard Belgrano (importante Avenida que corre a una cuadra de la misma plaza) en ese entonces con una platabanda central con palmeras, sus instalaciones parecían proyectarse hacia el Norte de la ciudad, lugar de forzosa expansión urbana y habitada por gente de mayores recursos.

La firma promotora estuvo integrada por tres españoles establecidos en la ciudad a comienzos del siglo XX los que aportaron 200.000 pesos m/n como capital inicial.

Esteban Fernández Jimnez, Martín Renta Dominguez y Modesto Muñoz aportando un capital inicial de $4.000, constituyeron la firma Muñoz, Fernández y Cía. en 1925, posteriormente entraron otros miembros, hasta que en 1961, se constituyó como Sociedad Anónima, renovando el monto del capital.

La primera sociedad puso su acento en la fábrica de calzados de marca Regio, que utilizaba para sus actividades materia prima importada. El rubro fracasó por la Crisis Económica que entre otras cosas encareció los insumos importados y obligó a elevar los precios locales, imposibles de enfrentar por una sociedad que recién iniciaba su relativo despegue económico.

A la crisis se sumó la paralización momentánea de la construcción del Ferrocarril Huaytiquina que como se dijo proporcionaba gran parte del circulante de la ciudad.

Hacia 1929 clausurada la fábrica de calzados, La Mundial se orientó dentro del rubro vestimenta a través de la "sastrería a medida", iniciando de esta forma una actividad de manufactura que elaboraba trajes para caballeros y uniformes para militares. A ello se agregó posteriormente ropa para niños, trajes de gaucho, ropa deportiva, sombreros y ya casi al finalizar su recorrido ropa para damas.

Esta nueva actividad empleó mano de obra femenina en gran parte y fueron estas operarias anónimas las que contribuyeron a crear un stock lo suficientemente voluminoso como para ser distribuido por la provincia de Salta y las vecinas. Algunos de sus dueños transformados en ocasiones en viajantes ofrecían sus mercaderías por el interior del territorio provincial. Dicen las crónicas que estos viajes se realizaban en un Ford Bigote y que en ocasiones llegaron hasta las provincias limítrofes.

La Mundial representó una época, que empezó a cambiar en la década del '60. La moda masculina fue absorbida por nuevos hábitos menos formales que los que la Tienda trató en vano de conservar. En la década del 70, en un esfuerzo por diversificar la oferta de prendas de vestir y por las posibilidades que brindaba el capital acumulado, La Mundial abre nuevas sucursales. Pinemar - Ser y Monsieur Cardín abren sus puertas al público femenino y masculino de salta pero ya a destiempo. El prestigio de La Mundial fue grande y duro un largo tiempo. En la década del '80 cerró sus puertas junto con las sucursales, debido entre otras causas a la desmedida inflación del país que produjo disminución en las ventas y liquidación de sus activos. Deudas incobrables achicaron su capital, el que resultó insuficiente dificultando la reposición de sus mercaderías.

 Los obreros. Productores directos de trajes a medida

Los actores, en su doble expresión de capitalista y productor directo, tejen relaciones económicas y sociales- unos tratando de asegurar la reproducción de la prole- los otros empeñados en acrecentar el capital. A partir de este momento, el trabajo de investigación se centrará en la figura del productor directo.

Para hablar de quienes eran los obreros nucleados alrededor del oficio de sastre, creemos necesario referirnos primero a los criterios organizadores de esta actividad. La primera división del trabajo, en la confección de trajes a medida, esta dado por las funciones de cortado y cosido. Como ya se dijo, el sastre- cortador toma las medidas, confecciona los moldes y corta todas las prendas- momento en que termina una primera etapa- la segunda de armado, cosido y terminado será responsabilidad de otros.

El laboreo de las prendas determinará una segunda división del trabajo por sexos, el trabajo de saquero- quien se encargaba de armar, coser y terminar el saco- era para los hombres  mientras que los chalecos y pantalones eran realizados casi exclusivamente por mujeres. Esta división se sustentaba en el requerimiento de fuerza necesaria para manejar la plancha saquera, cuyo peso oscilaba entre cinco y siete kilogramos10, instrumento decisivo a la hora de calificar la prenda. La confección de chalecos y pantalones, fueron destinados a las mujeres pues éstos, más que fuerza, requerían de gran habilidad y delicadeza.

Quienes participaban de la confección de trajes a medida pertenecían mayoritariamente a los sectores populares. Las mujeres chalequeras, pantaloneras y ayudantes, en número importante engrosaban las filas del mercado de trabajo femenino. Los hombres, sastres, maestros oficiales y ayudantes, muchos de nacionalidad boliviana, constituyeron la mano de obra masculina.

Entre quienes se encargaron de dar cuenta de los oficios encontramos a historiadores, poetas y periódicos. Un ejemplar del diario "El Tiempo" del año 1909, se refiere a ellos ubicándolos en un espacio llamado LA BANDA y dice así: [...] la parte más poblada...es por excepción el barrio de los pequeños talleres, zapaterías, platerías, colchonerías, sombrererías, herrerías, carrocerías, costurerías, peluquerías y fondas. De puerta en puerta se puede notar que esa humilde gente en algo trabaja con empeño para ganarse el pan de cada día..."11. Esta localización geográfica de los oficios concentrados en zonas marginales constituyendo barrios, va a ir cediendo conforme transcurre el siglo. La modificación del patrón de asentamiento de los trabajadores del vestido estará relacionado con las formas de acceso a la propiedad urbana y la implementación de políticas de construcción de viviendas por parte del Estado. En Salta, las actividades del Estado atendiendo a las necesidades de casa habitación de la población, se manifestaron con mayor alcance recién con los gobiernos peronistas. Antes, estos sectores populares habitaban las zonas conocidas como las "orillas" de la ciudad, en los primeros barrios productos del loteo del ejido urbano y también en los conventillos: Estos últimos prolongaron su existencia hasta la década del '70.

Para determinar cuantos eran encontramos limitaciones en relación a las fuentes ya que el registro de los censos agrupa a los distintos trabajadores del vestido en dos categorías "sastres" y "modistas y costureras". El mayor problema se nos presenta al momento de querer saber sobre las chalequeras y pantaloneras quienes aparecen subsumidas en el grupo de las modistas y costureras. El relato brindado por el señor Francisco12  administrador de la Mundial, nos acerca proporciones que ayudan a reconstruir el número de obreros dedicados a la confección de traje a medida, nos dice: En la época dorada de La Mundial, que abarcó toda la década del '50, los obreros a domicilio sumaban alrededor de 100 y los clientes llegaron al número de 5.000.

Una forma de aproximarnos indirectamente a los trabajadores para tratar de conocer la totalidad de la masa obrera dedicada a la confección de trajes a medida es analizando la demanda y para ello recogemos el testimonio de Don José, de profesión sastre "...en la época buena de Perón, iba yo con el maestro a dar vueltas por todo el norte de la provincia, donde estaba YPF, el Tabacal y todo el mundo se hacia trajes a medidas...cuarenta o cincuenta trajes13. "Todos estuvieron ocupados" nos relataba José.

Para aprender el oficio algunos ingresaban a la Escuela Nacional de Artes y Oficios que funcionaba en la calle Buenos Aires Nº269 que contaba con buenos talleres y una dotación completa de máquinas y herramientas modernas. Allí se enseñaba mecánica, herrería, carpintería, electricidad, dibujo etc. Los alumnos no tenían gastos durante sus estudios, recibiendo al egresar una suma de dinero de las utilidades que habían obtenido en los talleres por los trabajos efectuados al público. De esta escuela egresaban los sastres. Un testimonio tomado del libro "La Historia contada por sus protagonistas" nos brinda pormenores de la Institución. El testimonio es de Carlos que nos "cuenta" "Eramos catorce hermanos. Mi viejo era maestro de escuela. No pudo hacernos estudiar pero mis hermanos tuvieron oficio porque mi viejo se avivó de mandarlos a la Escuela de Artes y Oficios que había en ese tiempo. Ahí te enseñaban de todo, hasta el oficio de enfermero. Quedaba en la calle Buenos Aires, antes de llegar a la San Martín. Ocupaba casi media manzana. Los talleres donde enseñaban eran unos galpones grandes. Así, mi hermano mayor era sastre, otros tres peluqueros y José era carpintero..."14

Otros tomaban el oficio en el hogar. Es el caso de Don José cuyo testimonio ilustra, desde la cotidianeidad, cómo los hijos continuaban a los padres en el oficio "a los trece años, cuando terminé 6º grado mi padre, que era sastre me dijo, - hijo yo no puedo darle estudios. Tenés que aprender un oficio- así que desde entonces comencé como aprendiz"15

Doña Matilde,  una pantalonera que trabajó en el oficio desde la década del 30 hasta el 70, al recordar cómo se decidió a ser pantalonera nos comenta

"Yo quería ser maestra, era lo que más me gustaba, yo estudiaba en la Escuela Roca. Bueno, ya había cumplido 17 años y un día le digo a mi papá - Papá,  yo quiero estudiar para maestra y mi papá contestó - Pero vean eso, esta china cree que yo soy Rovaletti16 o Patrón Costas17, de donde voy a sacar para que Ud. estudie para maestra, ¿quiere Ud. que yo venda la casa?, déjese de hablar zonceras y vaya a conchabarse por ahí. -(Doña Matilde continúa con el relato), así fue que salí a buscar un taller donde aprender el oficio. Una entraba de aprendiz. Primero estuve en un taller donde la mujer del sastre me ocupaba para todos los mandados y quehaceres de la casa y resulta que yo no aprendía nada, entonces decidí irme y buscar otro taller. Buscando y buscando encontré uno, apenas entré, el sastre me dijo -aquí vas a tener que aprender mirando y te aviso que tenés que aprender en un mes, porque yo te voy a dar permiso para que estés aquí solo por ese tiempo-. Antes del mes yo salí pantalonera y de las buenas."18

La actividad de las pantaloneras, chalequeras y los sastres se inserta en un patrón de acumulación distinto del que imperó en la etapa artesanal como del de la producción fabril. La fabricación de ropa masculina externa a medida se caracterizó por:

a) El trabajo domiciliario se realizaba por encargo de una casa de comercio.

b) La materia prima era provista por el patrón- dueño de la tienda.

c) La relación social que creaba el capital comercial entre obrero a domicilio y patrón capitalista era de dependencia a partir de su inscripción en los registros contables y posteriormente de la existencia de la libreta de trabajo a domicilio otorgada por el Ministerio de Trabajo donde se registraba la tarea realizada y el pago de la misma. Del jornal semanal o quincenal que se estipulaba por la suma de las unidades entregadas, se descontaban los aportes para la jubilación y para el sindicato.

d) Los instrumentos necesarios para realizar la tarea eran de propiedad del obrero (máquina de coser y plancha).

e) A diferencia del artesano, el cual controla todo el proceso productivo, quienes fabricaban las prendas que componían los trajes a medida, recibían la tela ya cortada.

f) El lugar de trabajo era la propia casa del obrero.

Luego de haber establecido estas caracterizaciones podemos decir que el trabajo a domicilio de cosido y terminado de los trajes a medida podría situarse en una etapa intermedia entre la producción artesanal y la fabril si tomamos en cuenta el modelo lineal del desarrollo capitalista.

También podríamos caracterizar esta etapa como una transición hacia formas de producción capitalista puesto que el trabajo domiciliario por encargo participa de características tanto de la artesanía como así también de la producción fabril. Al considerar por separado los aspectos que integran la actividad que nos ocupa, podría establecerse las filiaciones tanto a uno como a otro patrón de desarrollo y acumulación pero la realidad actual de la provincia, que evidencia ausencia total de actividad industrial de confección textil, basta para descartar esta intención. Además, un proceso de  transición nunca puede ser eterno La transición conlleva un fin y la institución de una nueva estructura económica que en Salta no se configuró. Para el caso del desarrollo económico de las provincias centrales, especialmente Buenos Aires y Santa Fe, la que nos ocupa, fue una etapa de transición hacia la industrialización.

El Salario

La concepción que definía el cuantum salarial en una primera etapa era la expuesta por los economistas clásicos. "El precio natural del trabajo, es el que proporciona a los obreros, en general, los medios de subsistir y de perpetuar su especie sin crecimiento ni disminución"19, cita que es ilustrada por el testimonio de Doña Matilde que nos comenta "si no hacía el pantalón, en la casa no se comía, un peso pagaban por pantalón y eso alcanzaba para los gastos del día"20, Doña Matilde también nos informa sobre cuanto pagaban las casas de comercio, Nos dice que por traje tres pesos y por chaleco un peso . En párrafos anteriores describimos las distintas modalidades de organización de las tiendas y dimos cuenta especialmente de las características de La Mundial que poseía un taller de sastrería atendido por un oficial cortador y ayudantes. Estos empleados mensualizados trabajaban solo dentro del horario de trabajo, distinto del trabajador a domicilio que acomodaba los tiempos laborales en relación a la cantidad de prendas que deseaba entregar, buscando que el salario sume a razón de un peso por día. La autoexplotación de los obreros y obreras a domicilio, facilitada por la ausencia del límite temporal de 8 horas de la cual gozaban los mensualizados, fue clave en el proceso de acumulación del capital comercial. De la consulta realizada en los archivos personales de Don José Avelino Sanchez, de profesión sastre, empleado mensualizado de La Mundial y secretario del Sindicato de obreros de la industria del vestido y Afines de Salta (S.O.I.V.A.), encontramos una copia de la certificación de servicios, sueldos y aportes, instrumento vigente desde el 1 de Setiembre de 1946, expedido por la Caja Nacional de Previsión para el Personal de la Industria donde constan las remuneraciones de don José Avelino del cual transcribimos un valor de remuneración por año: 

La modalidad del trabajo a domicilio no contemplaba, en la estipulación del salario, el tiempo empleado para realizar la prenda, variable que sí interesaba a la hora de evaluar las ganancias obtenidas en el proceso de producción y el cumplimiento y la puntualidad en la entrega del trabajo. O sea que éste no se reflejaba en el costo de mano de obra pero si en el aumento de ganancias y en la estabilidad laboral. Otra vez citamos a Dona Matilde que nos informa sobre las prácticas cotidianas del oficio "cosía día y noche para alcanzar un rendimiento de diez a doce pantalones en la quincena, además tenias que ser ligerita, ve, por ejemplo te decían para mañana tiene que estar listo el pantalón , y así tenia que ser, y si no, te quedabas sin trabajo". El capitalista, apoyándose en la necesidad de los trabajadores, prolongaba la jornada laboral que avanzaba sobre las horas de descanso de éstos generando un plustrabajo, proceso que aceleró la generación de ganancias.

Con la llegada del peronismo y la transformación del patrón de acumulación caracterizado por una mayor redistribución de la riqueza, cambia el panorama arriba mencionado solo en algunos aspectos.

En materia de trabajo, la novedad que introdujo el peronismo fue la estabilidad laboral y con respecto al salario, la mejoría vino dada por el desarrollo de políticas sociales que generaban un ingreso indirecto en la masa de trabajadores. La ampliación de la infraestructura asistencial de las instituciones estatales- Hospitales, escuelas- hogares escuelas-- más el seguro social y la obra social- La implementación de estas políticas de protección con vocación universalista, lograron generar en los obreros y obreras del vestido mayor capacidad adquisitiva que se tradujo en mejor calidad de vida. Doña Matilde que nos fue ilustrando, junto a otros, los gajes del oficio nos comenta al respecto "Con Perón se hacen más fáciles las cosas, vea, mi hijo mayor pudo estudiar para ingeniero en Córdoba gracias a una amiga que tenía un hijo estudiando allá que le dio un lugar para que viva con él y gracias a que existía el comedor para los universitarios, lo llamaban el comedor de la UES, allí mi hijo trabajaba como mozo y también se alimentaba. Mi hija estudió para maestra y el más chico que terminó la secundaria en la década del '70, estudió en Tucumán también para ingeniero. Para esa época yo ya estaba jubilada y mi marido seguía trabajando como independiente". Es importante destacar que muchos de los hijos de estos trabajadores se convirtieron en profesionales.21

La organización gremial

    Las primeras manifestaciones de organización obrera se llevaron a cabo a instancias de la Iglesia salteña que en el ámbito de la ciudad estimulaba a los trabajadores a integrarse en instituciones obreras. La Iglesia, en consonancia con los postulados de la doctrina Social de la Iglesia, a través de una intensa actividad pastoral, convocaba a los nuevos trabajadores a nuclearse en organizaciones de neto corte católico. "En 1943 se constituyó la Confederación de Trabajadores cristianos, nacida gracias al impulso dado por el Arzobispo Monseñor Roberto J. Tavella, con sede en la Iglesia de San José" 22. Los gremios nucleados en la Confederación de trabajadores cristianos eran - el de transporte automotor, panaderos, del vestido y la aguja, luz y Fuerza, YPF, Municipales, Oficinistas, Espectáculos públicos, artes gráficas, de la carne, del cuero, textiles, telefónicos y docentes.-23

    Las mujeres se organizaron mas tarde en instituciones gremiales. Ellas se nuclearon en la Federación de Empleadas Católicas, institución fundada por Monseñor De Andrea en el año 1923. Sus objetivos eran "poner en práctica la doctrina social de la iglesia para frenar el avance del comunismo y del liberalismo individualista, doctrinas que facilitaban la difusión del socialismo y el comunismo"24

    A partir de la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión y la posterior instalación de la Delegación Regional, las organizaciones obreras católicas fueron desapareciendo ya que sus asociados fueron ganados por las propuestas peronistas en materia de sindicalización.

 Antes de la llegada del peronismo el sentido de la organización y el nucleamiento de los obreros en instituciones sindicales y gremios era más que nada la búsqueda de integración social, de educación y capacitación. A principios de siglo, las cuestiones relacionadas con el salario se circunscribían a la esfera del patrón, éste ofrecía un determinado precio por el trabajo terminado de pantalón, chaleco o saco y el obrero aceptaba o no. La paga era por unidad terminada Otro era el caso para los obreros mensualizados que trabajaban dentro de las casas de comercio que tenían una total relación de dependencia, ya que estos gozaban de una remuneración mensual. Para el caso que nos ocupa, el señor Avelino Sanchez, secretario del gremio de los obreros de la Industria del Vestido y Afines  nos decía que - más que nada, la función del gremio era unir a los obreros, festejar el día del trabajador del vestido, festejar el día del trabajo. Ya en tiempos de Perón las actividades sindicales cobran otro significado, fíjese Ud. que un secretario podía llegar a ser elegido diputado o senador. Otra cosa importante en la época de Perón fue que empezó a funcionar el Convenio Colectivo de Trabajo y la lucha era para que se suscriban esos convenios.25  

De la lectura del Estatuto del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines se rescata el artículo tercero que trata sobre la finalidad de la organización: Fomentar pacíficamente la unión y agremiación de todos los trabajadores del gremio en la jurisdicción de éste; Peticionar ante las autoridades nacionales, provinciales y municipales y ante las patronales en beneficio del gremio; Vigilar las condiciones de trabajo y solicitar su razonable mejoramiento; Velar por el cumplimiento de las leyes de trabajo y denunciar su infracción; Propiciar y concretar convenios colectivos de trabajo; Propender a la elevación moral y material de los asociados fomentando el hábito de estudio, de trabajo, de economía y previsión. Inculcar el concepto de responsabilidad, disciplina, puntualidad y respeto.

En el proceso de construcción de la identidad del obrero puede observarse, entre la etapa anterior al 45 y la que le sucede, connotaciones particulares que diferencian los momentos. La primera etapa se centra en la prédica de los socialistas, anarquistas, sindicalistas e integrantes de la Iglesia que trabajaron más que nada en la pedagogía de la organización a través de una visión humanista y en contra de la explotación del obrero. La segunda etapa coincidente con el Estado Peronista, estuvo centrada en la difusión de las leyes de protección del obrero que contribuyeron a la formación de una cultura leguleya en estos. Es importante destacar que la propaganda peronista y la acción conjunta de las instituciones políticas como las oficinas del Ministerio de trabajo, que en la atención diaria a los trabajadores van aleccionando a los mismos sobre sus derechos y las obligaciones de los patrones, los inspectores que efectivizaron la acción controladora del Estado en materia laboral en las empresas y fábricas y también el discurso de los gremialistas, constituyeron en esta etapa, una acción pedagógica importante en el seno del sector obrero. La población trabajadora avanzó en la construcción de su identidad desarrollando una nueva visión del trabajo y de la relación social y económica fortalecida por el conocimiento de las leyes.

 En el apartado referido al sistema de trabajo, se hace una descripción minuciosa sobre la circulación de las prendas cortadas y las terminadas. Tamaña descripción tiene por objeto motivar la imaginación del lector y crear las imágenes de maestros sastres saliendo de tiendas con las prendas cortadas con destino a la casa de algún obrero u obrera a domicilio. O también podría, nuestro lector, imaginar a alguna pantalonera o chalequera, y porqué no a un sastre, caminado hacia La Mundial, la casa para la cual cose y donde debe entregar el trabajo. Ahora bien, del análisis de las prácticas de distribución y entrega se constata que estos trabajadores domiciliarios tuvieron escasa posibilidad de construir solidaridades en materia laboral pues las distintas fases del trabajo de sastrería en la que participaban, eran realizadas en soledad o cara a cara con el patrón pero nunca en experiencias colectivas generadoras de identidad grupal. Salta a la vista la imposibilidad de los obreros y obreras de tratar en conjunto las cuestiones referidas al trabajo sujetas a negociación como el salario, el plazo de entrega de las prendas, enfermedades propias del oficio o aspectos como la provisión de repuestos para las máquinas, la obtención de créditos para renovar o adquirir máquinas de coser. No fue posible para este sector construir una conciencia obrera con posibilidades de oponerse a la explotación a través de la acción organizada en la búsqueda de mayor participación en la distribución de las ganancias.

 Chalequeras y pantaloneras, una especialidad femenina

    El trabajo a domicilio realizado por las obreras textiles dedicadas a la confección de chalecos y pantalones, prendas que completaban, junto con el saco, el clásico atuendo masculino, propio de especiales ocasiones, y de quienes se desempeñaban en funciones que por tradición se cumplían de traje y corbata, merece una consideración dentro del sistema capitalista. "El proceso de la formación de la fuerza de trabajo en las formaciones sociales periféricas, es el resultado no solo de la dinámica poblacional y su incidencia sobre la población en edad de trabajar, y de los movimientos de capital, sino también de la destrucción, transformación de otros modos de producción"26 . Las productoras directas de ropa masculina pueden haber encontrado espacios para insertarse en el mercado de trabajo debido a la destrucción del sistema de gremios dedicados a la confección de ropas. Estas instituciones se caracterizaban por estar organizados jerárquicamente además de ser la casa del maestro el taller y lugar de residencia y trabajo de los operarios y operarias. Otra instancia que puede haber empujado a un basto sector de la población a trabajar en este rubro pudo haber sido el crecimiento de la demanda de trajes a medida y aquí se hace necesario caracterizar el número de población. El capital es también una variable económica que condiciona el movimiento ocupacional y a principios de siglo XX,  podría decirse que en Salta, a instancias de la constitución de sociedades y de aportes de socios, sean o no familias (inmigrantes españoles, italianos, siriolibaneses etc.), se fue incrementando la actividad comercial con características que la diferenciaron de la etapa anterior. Esta demandó mano obra domiciliaria.

    Las pantaloneras y chalequeras, integraban la fuerza de trabajo femenina, sector condicionado por los roles reproductores que la mujer cumple en las unidades domésticas. "Las funciones y roles asignados a lo largo de su ciclo de vida determinan la oferta, ya que, las características de éstos limitan tanto el tiempo libre con el que puede contar, como la continuidad que puede ofrecer en su desempeño laboral. Nos estamos refiriendo a los condicionamientos de la división sexual de trabajo intradoméstico, asignado socialmente a las mujeres para la reproducción de fuerza de trabajo tanto actual como generacional."27 . Las trabajadoras domiciliarias que participaban con sus acciones en la producción del traje a medida compartían la actividad laboral con sus demás obligaciones propias de esposas y madres. Nos detendremos en este punto del análisis para tratar  de dar cuenta de la forma en que las pantaloneras y chalequeras domiciliarias, contribuían con algo más que los varones, al crecimiento del capital comercial. Estas mujeres en su labor en el hogar atendiendo a las necesidades del grupo familiar y especialmente dedicadas a la crianza de los hijos, aseguraban la reproducción y el mantenimiento de la fuerza de trabajo y del recambio generacional necesario para el desarrollo capitalista. A las características del trabajo a domicilio, descriptas anteriormente, como la autoexplotación, y la menor remuneración que propiciaban la acumulación del capital, se suma la labor de las mujeres que aseguran la reproducción de la fuerza de trabajo y con ello también favorecen el crecimiento del capital comercial.

 Reflexiones finales

La historiografía actual propone recuperar la acción individual de los agentes protagonistas de los procesos históricos y este es un esfuerzo por particularizar la acción de cierto sector obrero y dentro de este a algunos: saqueros, pantaloneras y chalequeras que impulsaron el proceso de crecimiento del capital comercial en la Ciudad de Salta.

Distinto de lo que fue la experiencia europea, esta etapa de desarrollo fue una etapa trunca, ya que no condujo a la aparición de fábricas textiles y por ende al desarrollo del capitalismo industrial. La producción fabril de prendas de vestir de las industrias situadas en la zona del litoral. convertida en zona abastecedora de la periferia provinciana, lentamente irá minando esta actividad, representada por el trabajo a domicilio del traje a medida, hasta dejarla en un grado de mínima expresión. Otra vez más se comprueba que el desarrollo dependiente de los estados, al interior de los mismos, también conforman desarrollos dependientes regionales y provinciales. La mayor oferta de mano de obra de la región central y su estratégica situación geográfica que facilita la adquisición de insumos y materia prima explican parte de este proceso de cambio donde resultaron desfavorecidos los sastres, las pantaloneras y las chalequeras.

Con respecto a la modalidad de trabajo y su relación con la acumulación de capital, sostenemos que el sistema de trabajo a domicilio por encargo permitió a los dueños de las casas de comercio pagar salarios inferiores a los efectivizados a quienes se desempeñaban dentro de las tiendas, diferencia que se tradujo, al igual que la autoexplotación, en incremento del capital comercial.

 El tiempo no es reversible, su condición de irreversibilidad nos obliga a adentrarnos en el estudio que proponemos tratando de especificar categorías o modos de análisis que den cuenta de la porción de la realidad que estamos historiando y de este modo contribuir al basto análisis ya existente representado por las investigaciones de historiadores, sociólogos y demás estudiosos de las sociedades.

 

 

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ISSN 1669-9041

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